La Rioja

Una ‘lucha de gigantes’ deja en el limbo a la Ermita de la Concepción en Calahorra

La Ermita de la Concepción en Calahorra se ha convertido en las últimas semanas en el centro de uno de los debates más intensos de la ciudad. Lo que comenzó como un intento de proteger los Gigantes y Cabezudos de la ciudad ha terminado abriendo un conflicto mucho más amplio sobre el uso de los espacios municipales, la situación de las asociaciones y la falta de infraestructuras culturales adecuadas.

Nadie discute el origen del problema. Durante años, los gigantes han permanecido almacenados en una bajera con humedades, tapados con sábanas y en unas condiciones que tanto el Ayuntamiento como la propia asociación consideraban inadecuadas para conservar un patrimonio tan simbólico para la ciudad. La asociación pagaba 800 euros de alquiler que luego se incluía en el convenio municipal. La necesidad de encontrarles una ubicación más digna era evidente. Se podía haber hecho de muchas formas pero se eligió posiblemente la peor. Como ya advertía José Luis Cinca, de Amigos de la Historia, se desvistió un santo para vestir otro.

No estará abierto al público

La solución elegida por el equipo de Gobierno fue trasladarlos a la Ermita de la Concepción por espacio y sobre todo por altura. Y desde un primer momento se justificó el traslado a través de la idea de convertir el espacio en una especie de Casa de los Gigantes y Cabezudos. Desde el principio se aseguró que la pretensión era darles visibilidad pública y permitir que vecinos y visitantes pudieran contemplarlos durante todo el año. Algo que ahora se ha reconocido que no será así. La supuesta “exposición permanente” no funcionará realmente como un museo abierto con horarios estables. Según explicó el Gobierno local, las visitas se organizarán prácticamente igual que en la antigua nave: mediante citas y recorridos concertados por la Asociación de Gigantes y Cabezudos.

Además, la convivencia entre exposición y actividad cultural ha resultado mucho más complicada de lo previsto. La presencia de los gigantes ha obligado a reorganizar completamente la sala. El Ayuntamiento ha planteado reducir el número de sillas de unas 125 a 90 para garantizar pasillos de evacuación y dejar espacio suficiente alrededor de las figuras. Según defendió la concejala Raquel Moral durante el último Pleno, esa reducción permitiría seguir celebrando conferencias, conciertos, bodas civiles, charlas o actividades sociales con normalidad.

Sin embargo, la oposición y varias asociaciones culturales consideran que el cambio altera profundamente el funcionamiento del único espacio «intermedio» de la ciudad. La ermita que es utilizada habitualmente por colectivos como ‘Amigos de la Historia’ o el ‘AMPA del Conservatorio’ para actos que reúnen a bastante público, pero que tampoco requieren el teatro Ideal o la sala de CajaRioja.

Las costuras al plan del Ayuntamiento se vieron en el último pleno. El Partido Popular intentó aprobar una modificación de la ordenanza para adaptar legalmente el aforo a la nueva situación. Pero PSOE, Vox e Izquierda Unida unieron sus votos para retirar el asunto y posteriormente aprobaron una moción reclamando otra alternativa para los gigantes. La consecuencia inmediata es delicada: los gigantes ya están dentro de la ermita, pero sin la modificación normativa el espacio queda en una especie de limbo administrativo. La propia concejala de Festejos reconoció que «la ermita estará inutilizada hasta que lleguemos a un acuerdo».

También ha generado polémica la gestión cotidiana del espacio. Durante el pleno se señaló que, para los ensayos de la comparsa, la Policía Local tendría que encargarse de abrir la instalación. La oposición considera que eso añade una carga innecesaria a un cuerpo destinado a otras funciones.

Otro de los grandes focos del debate son las alternativas para las asociaciones. El Ayuntamiento insiste en que existen otros espacios disponibles, como el Centro Joven, el Museo de la Romanización, el teatro Ideal o las salas de la estación intermodal. Pero aquí aparece otro problema: muchas asociaciones denuncian que esos lugares no siempre reúnen las mismas condiciones o implican costes económicos difíciles de asumir.

Especialmente controvertido es el caso de la Intermodal. El alquiler de sus salas ronda los 100 euros más IVA por charla o actividad. El Gobierno municipal sostiene que esos gastos pueden incluirse posteriormente en subvenciones, pero los colectivos recuerdan que primero deben adelantar el dinero y que muchas asociaciones funcionan con presupuestos mínimos.

Mientras tanto, la oposición que asegura que «se ha creado un problema donde no lo había» reclama buscar otra ubicación para los gigantes. Izquierda Unida incluso ha planteado convertir parte del Mercado de Abastos en una exposición estable y visitable junto a la oficina de turismo. Otra de las opciones es buscar una nueva nave en la que se mejoren las condiciones pero que no haga quedarse al resto de asociaciones sin un lugar para realizar sus actividades.

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