La Rioja

“Demoler algo integrado y que produce energía limpia es difícil de entender”

La Retorna ha pasado en pocos años de ser una infraestructura casi invisible a convertirse en uno de los debates más complejos de La Rioja. Entre decisiones judiciales y cambios de criterio administrativos, su futuro sigue en el aire. El geólogo Rubén Esteban Pérez, que conoce el proceso desde dentro, desgrana cómo se ha llegado hasta aquí y por qué, más allá de la presa, lo que está en juego afecta directamente a los municipios que la rodean.

– ¿Qué es La Retorna y por qué ha llegado ahora a este punto?
– La Retorna es un salto hidroeléctrico que ha funcionado durante 75 años, desde los años 40 hasta 2022. Tenía una concesión otorgada por el Estado en 1941 y durante todo este tiempo ha sido explotado por distintas empresas. El problema llega cuando vence esa concesión. Al ser un título tan antiguo, no dejaba claro qué debía ocurrir después: si volver a licitar el aprovechamiento o iniciar el proceso de demolición.

– ¿Y qué decidió la Confederación Hidrográfica del Ebro?
—La CHE optó por iniciar el expediente de demolición. En estos casos, cuando termina una concesión antigua, tiene dos caminos: sacar de nuevo a licitación el salto o derribarlo. La tendencia de la Confederación suele ser la demolición, porque no quiere asumir el riesgo de convertirse en operador eléctrico si la instalación revierte al Estado y luego una posible licitación queda desierta. En La Retorna, además, los costes de demolición recaerían sobre la última empresa concesionaria.

— ¿En qué punto está ahora la vía judicial?
—La empresa concesionaria recurrió la decisión de demolición y el asunto ha pasado por distintas instancias. El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ratificó la demolición, al ser el órgano competente por la ubicación de la CHE en Zaragoza. Después, la empresa presentó un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, que ha sido admitido a trámite. Por tanto, la decisión definitiva sigue pendiente de lo que diga el Supremo.

— ¿Qué papel juega la declaración como Bien de Interés Cultural?
—Es la otra gran pata del asunto. El Gobierno de La Rioja inició los trámites para declarar La Retorna como Bien de Interés Cultural, con una posición favorable a la conservación del conjunto. En este punto ha habido acuerdo político amplio en La Rioja, tanto del anterior Ejecutivo como del actual, e incluso del Parlamento regional, que instó al Gobierno a avanzar en esa protección.

— ¿Por qué se paralizó entonces el expediente?
– Porque el Estado sostuvo inicialmente que la competencia no era de La Rioja, sino del Ministerio de Cultura, al tratarse de infraestructuras situadas en dominio público hidráulico. El expediente se remitió al Ministerio y, tras un periodo de inacción, Cultura ha devuelto ahora la competencia a la comunidad autónoma.

– ¿Qué pasaría si se declara BIC?
– La consecuencia sería decisiva. Una vez declarado Bien de Interés Cultural, La Retorna no podría demolerse. Eso obligaría a replantear el escenario judicial y administrativo, porque el Supremo tendría que tener en cuenta esa nueva situación. A partir de ahí, lo lógico sería licitar de nuevo el salto para que una empresa pudiera volver a explotarlo.

– ¿La central puede volver a funcionar?
– La Retorna es viable. Esto lo hemos repetido muchas veces. La instalación está parada, pero no abandonada ni desmantelada. La ley obliga al último explotador a mantenerla en condiciones básicas, y eso permite que pueda volver a ponerse en marcha. Incluso en un escenario climático desfavorable, con menos caudal en el Najerilla, podría generar electricidad para más de 1.500 hogares.

– ¿Qué mejoras habría que hacer?
– Habría simplemente que adaptar la infraestructura a la normativa actual, especialmente en materia ambiental. Mejorar la continuidad del río, garantizar el caudal y adaptar la escala de peces. La Retorna ya incorporaba una escala diseñada en los años 40 por Carlos Fernández Casado, pero hoy habría que actualizarla. Esa inversión es mucho más razonable que demoler todo el conjunto tanto económicamente como en el ámbito del impacto ambiental.

– Los ecologistas defienden la demolición por razones ambientales. ¿Qué responde Rubén Esteban?
– La normativa europea apuesta por eliminar barreras en los ríos, pero en este caso concreto el remedio puede ser peor que la enfermedad. La obra lleva casi 80 años integrada en el paisaje y la naturaleza ya ha ocupado de nuevo ese espacio. Además, hay dudas sobre si la demolición mejoraría realmente el hábitat de especies como el desmán ibérico o el cangrejo de río. No existen estudios concluyentes sobre su presencia y afección.

– ¿Qué importancia tienen los municipios en este debate?
– Son una parte fundamental. Los ayuntamientos de Brieva, Ventrosa y Anguiano apoyan la continuidad de La Retorna, pero reclaman que esta vez los beneficios reviertan en el territorio. Durante 75 años los municipios han soportado la infraestructura sin recibir compensaciones directas.

FOTO: CHE.

– ¿Qué piden exactamente esos ayuntamientos?
– Piden que, si La Retorna vuelve a funcionar, parte del beneficio llegue a los pueblos. Puede ser mediante ingresos para los ayuntamientos, mejoras en equipamientos municipales o incluso descuentos en la factura eléctrica de los vecinos. Algo así como una electricidad de kilómetro cero: se genera en el territorio y debería beneficiar al territorio.

– ¿Por qué sería importante para la zona?
– Porque son municipios muy afectados por la despoblación, con pocas fuentes de ingresos y con muchas restricciones para desarrollar nuevas actividades. Una instalación como La Retorna puede ser una oportunidad real para generar recursos, fijar población y abrir nuevas posibilidades económicas en una comarca que depende cada vez más de actividades limitadas como el turismo o una ganadería en retroceso.

– ¿Qué simboliza este caso más allá de la presa?
– La Retorna resume un conflicto mucho más amplio: qué hacer con infraestructuras antiguas que todavía funcionan, generan energía renovable y forman parte del paisaje, pero que también están en ríos protegidos y deben adaptarse a nuevas exigencias ambientales. Demoler algo que ya está integrado, que produce electricidad limpia y que cuenta con apoyo político y municipal resulta difícil de entender.

– Además hay que añadir que hay consenso político en La Rioja sobre este asunto
– Este caso coinciden el Gobierno actual, el anterior Ejecutivo, el Parlamento regional y los municipios afectados. No es habitual encontrar un acuerdo tan amplio entre sensibilidades políticas distintas, y eso refuerza la idea de que La Retorna no debe abordarse solo como una vieja presa, sino como una oportunidad para el territorio.

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