Toros

La torería de Urdiales se cuela en la fiesta onubense del toreo

FOTO: @LancesMaestranz

Un torero, David de Miranda, natural de la onubense Trigueros , y una ganadería, El Parralejo, cuyos toros pastan en campos de Aracena y Zufre, localidades ambas ubicadas en la provincia de Huelva, han escrito una página dorada esta tarde en Sevilla.

Fue la corrida de El Parralejo un pantone de bravura en sus diferentes tonalidades. Bien hecha toda ella, rematada, baja, encastada, con su nobleza y con su clase. Tuvo también una gran fijeza y una enorme duración. Más que cumplidora en el caballo, siempre pronta y con la boca cerrada en todos los tercios. Todas esas bondades elevadas al cubo atesoró Secretario, corrido en tercer lugar, de juego excepcional y premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Hubo un primer toro extraordinariamente exigente, un cuarto de enorme clase y calidad, un segundo y un sexto de muchísimas posibilidades para con sus matadores y un quinto, a menos y sin entrega, a modo de contrapunto.

FOTO: @LancesMaestranz

El bravo Secretario hizo todo por abajo, con una entrega superlativa. Codicioso de salida, su pelea en el caballo fue muy brava, empujando con los riñones, derribando en un primer encuentro y acudiendo alegre a su segundo encuentro con el picador. Aquel frondoso inicio por bajo de Miranda auguró el triunfo que luego fue. Secretario embistió largo por ambos pitones, repitiendo y humillando con una nobleza enclasada a la par que encastada. No era fácil ponerse delante de aquella máquina de embestir. De Miranda, que no es un torero tocado por los duendes ni por los hados, pero que sabe conectar con los tendidos sin grandes alardes, basó su trasteo en la verticalidad, el temple y la cadencia. El público mayoritariamente llegado de Huelva hizo el resto. Fue el trasteo del onubense una faena pulcra, aseada y medida. También templada y, gracias a las bondades de Secretario, de fácil eco. La estocada fue de ley y el bravo toro de El Parralejo aún quiso serlo más al morir en los mismos medios del ruedo. Dos orejas.

Hete aquí que, a continuación, la torería de Urdiales supo reponerse de aquel primer toro exigente y de mucho carbón y también al clamor de David De Miranda. Fue esta una obra muy sevillana, de enorme torería, gracia y sabor. Aquel trincherazo, aquella trincherilla, aquel ayudado por bajo o aquel inicio a dos manos, mandón y poderoso. Iban adquiriendo rotundidad las series de Urdiales a medida que brotaban los muletazos y ya el tercero solía adquirir solemnidad. Tan roto el torero, tan sometido el toro. No pareció estar Sevilla hoy a la altura de aquella faena sutil, sentida y precisa. Puso faltar, cierto es, otra serie de toreo fundamental antes de que Urdiales cambiara el estoque simulado por el de verdad, o aquellos pasos perdidos cuando el toro de El Parralejo se sintió podido y embistió pasando sin alma. Una estocada contraria desencadenó una petición más o menos mayoritaria y una ovación fue el premio para el riojano. Fue este una faena propia del marco de La Maestranza, qué pena la escasa sensibilidad hoy de Sevilla.

FOTO: @LancesMaestranz

No fue suficiente aquella firmeza de Urdiales frente a un primer toro bravo, muy encastado, poderoso y muy exigente, con aquellas embestidas como a dos velocidades, aumentando el ritmo de mitad en adelante del muletazo. Trató Urdiales de desbrozar aquellas exigentes embestidas con más tacto y suavidad que el mando y el poder que exigían las circunstancias. Un trato demasiado amable pero quién iba a pensar que un toro de El Parralejo fuera a resultar tan cabrón. Demasiado toro para ser el primero. Pese a ello, Urdiales dibujó naturales de exquisito trazo, enorme temple e inmejorable ritmo. Una estocada atravesada, el fallo del puntillero y unos cuantos descabellos finiquitaron a aquel tal Chismoso.

La fiesta onubense acabó de manera feliz en el sexto. La belleza del toro burraco se tradujo en no pocas posibilidades para el triunfo de De Miranda que cortó una oreja gracias a aquellas mondeñinas finales de enorme ajuste y cercanía. Inició la faena por estatuarios y supo aprovechar las inercias, mas cuando las distancias se acortaron llegaron los atropellos y los enganchones. Volvió a acertar el torero de Trigueros con el estoque y abrió su segunda Puerta del Príncipe.

FOTO: @LancesMaestranz

Más desapercibida resultó la tarde de Emilio de Justo. A menos, como su enemigo, fue su primer trasteo. Trató de administrar los 25 muletazos que podía tener el toro, pero el cinqueño de Él Parralejo no tenía tantos y aquello fue perdiendo intensidad. Casi imposible fue el quinto, el garbanzo negro de una buena tarde de toros.

De Miranda triunfó en la fiesta onubense del toreo, pero lo más torero llegó de torero de La Rioja, no se equivoquen.

La ficha

Plaza de toros de La Maestranza. Undécima de la Feria de Abril. Lleno de ‘no hay billetes’.
Toros de El Parralejo, buen presentados, bravos en su conjunto. Muy exigente fue el primero; con posibilidades segundo y sexto; enclasado el cuarto; Deslucido y a menos el quinto; excelente el tercero, se nombre Secretario y premiado con la vuelta al ruedo.

DIEGO URDIALES, silencio tras aviso y ovación tras aviso
EMILIO DE JUSTO, ovación y silencio
DAVID DE MIRANDA, dos orejas y oreja con petición de la segunda.

Antonio Chacón y Pérez Valcarce se desmonteraron tras parear al segundo.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top