La experimentación ha irrumpido en Bodegas David Moreno. La firma de Badarán proyecta una pequeña bodega de microvinificaciones donde dar rienda suelta a los aromas y la autenticidad que dejan las viñas. La construcción, que se realizará en los próximos meses, se hará en las propias instalaciones de la actual bodega, acondicionando uno de los espacios de elaboración a este nuevo proyecto.
Con una capacidad para elaborar entre 40.000 y 50.000 kilos de uva, esta nueva bodega se enfocará en los vinos parcelarios para extraer el máximo potencial de esas viñas viejas que aún conserva la familia y que hasta ahora no se les había dedicado el espacio que merecen. Con una combinación de tres materiales (acero inoxidable, tinas de madera y depósitos de hormigón), el objetivo principal es «crecer en valor con vinos más singulares y diferenciales que refuercen el posicionamiento de la marca». Un compromiso de la bodega con el propio entorno, así como con Badarán y con toda la zona del Alto Najerilla.
Tras décadas de dedicación incansable por parte del cabeza de familia, ahora son sus hijas Gemma y Paula Moreno quienes vienen pisando fuerte y con sabia nueva para liderar esta transformación de la mano de un equipo técnico reforzado con la figura del enólogo Alberto Anguiano.

«David Moreno tiene un legado que mantener, por lo que hay que seguir una línea estratégica clara que dibuje las bases de lo que va a ser el David Moreno del futuro y ahí entran en juego nuestros viñedos. Desde hace tres años toda la superficie vitícola propia (algo más de 10 hectáreas) está certificada en ecológico y la edad media de las viñas es de 60 años. Queremos aprovechar todo eso para este nuevo proyecto poniendo el foco en cada parcela y su expresión individual, diversificando y separando», apunta Anguiano.
«Las 25.000 o 30.000 botellas que esperamos elaborar en esta microbodega pueden ser de diez vinos distintos. Todavía está por definir el tipo de referencias, pero tenemos lo importante: un potencial vitícola enorme. Tenemos garnachas de cien años, de 80 y 70 también a las que hasta ahora no se les ha dado el valor que merecen. Se elaboraban e iban para otros vinos, pero ahí no se hablaba de las viñas, más allá de nuestro Viñedo Singular Vado de la Reina. Además, también tenemos el conocimiento de la zona de hace 40 años. Vamos a aprovechar la experiencia de David Moreno y la experiencia de la familia para crecer en valor. Si conseguimos vender botellas más caras también podremos dar mayor valor a las uvas de los viticultores proveedores, así que todo va ligado».

Imagen de archivo en unas vendimias con el equipo de David Moreno, en la zona de Camprovín. | Foto: Leire Díez
El director técnico reconoce que el cambio climático ha revalorizado esta zona vitícola, captando el interés incluso de otras bodegas. «Aquí tenemos un equilibrio entre la madurez fenólica y alcohólica enorme. Tenemos vinos con un grado muy bueno, manteniendo pH bajos y a la vez las acideces altas. Todo esto te da un potencial de envejecimiento tanto de vinos tintos como de blancos increíble», remarca.
Aunque la nueva bodega no entrará en pleno funcionamiento hasta las vendimias de 2027, de cara a esta próxima campaña Anguiano ya avanza que se harán algunas microvinificaciones. Así mismo, la idea a medio largo plazo también es apostar por los blancos de guarda con un vino reserva o gran reserva.

Una evolución en bodega que viene acompañada también de un cambio de imagen de marca de sus vinos, que busca reflejar «la pasión del fundador y la visión de sus hijas». «Nuestros vinos no cambian por dentro; su calidad y el carácter que los hace únicos siguen siendo los mismos. Lo que hacemos es vestirlos con una imagen que haga justicia a su excelencia, adaptándonos visualmente a lo que el consumidor demanda». Una estrategia que responde a un sector cada vez más competitivo y global y que permitirá crecer con los nuevos tiempos.


