La Rioja

Amigos del Camino critica el cierre del albergue de Logroño «en plena temporada alta»

Amigos del Camino critica el cierre del albergue de Logroño «en plena temporada alta» y recela del nuevo modelo planteado por el Ayuntamiento

La Asociación Riojana de Amigos del Camino ha alzado la voz ante el cierre del albergue de peregrinos de Logroño por unas obras que comienzan este lunes y mantendrán el centro cerrado durante un mes. El colectivo de hospitaleros considera que los trabajos están «mal planificados» y se llevarán a cabo fuera de momento, ya que en esta época del año es cuando se concentra en el Camino de Santiago una afluencia de caminantes constante y, por tanto, el servicio resulta más necesario que nunca.

El presidente de la asociación, Juan Cruz Cabrito, asegura a NueveCuatroUno que la decisión municipal ha generado desconcierto entre los voluntarios y perjuicios directos para los peregrinos. «Este viernes había unos 40 para hacer el check-in y estamos en días de 50 o 60 personas», explica. Desde Amigos del Camino sostienen que estas actuaciones de mantenimiento, «necesarias pero de chapa y pintura», podrían haberse ejecutado en meses de menor tránsito, como en invierno, evitando así el cierre del único albergue público de la ciudad en un momento clave para los peregrinos.

Juan Cruz Cabrito, presidente de la Asociación Riojana de Amigos del Camino, se dirige al alcalde, en una imagen de archivo. EFE/Raquel Manzanares

Además, el presidente denuncia la falta de previsión y comunicación. El cierre ha obligado a la asociación -que lleva más de tres décadas gestionando el albergue- a cancelar reservas y reorganizar sobre la marcha la acogida de peregrinos: «Tenemos que avisar a hospitaleros, grupos y gente que llevaba meses planificando su estancia. Esto no se puede hacer prácticamente de un día para otro». «Estamos siendo nosotros los que estamos avisando a los albergue que hay antes de que lleguen a Logroño para que informen a los peregrinos, porque venir y encontrarse aquí un cartel no es solución para los peregrinos».

A esta situación se suma el malestar por el cambio en el modelo de gestión. El Ayuntamiento ha decidido sacar a concurso la gestión tras más de tres décadas en manos de la asociación, un proceso del que aún no se conocen los detalles. Cabrito critica que se elimine el sistema anterior, que incluía una cobertura de pérdidas de hasta 25.000 euros, clave para mantener el servicio con voluntariado. «Aún así el albergue es sostenible por sí mismo», explica asegurando que la asociación «aún no sabe si se presentará al concurso».

El nuevo escenario, según explica, deja en el aire la viabilidad económica del servicio. Hasta ahora, el funcionamiento se sostenía con los donativos de los peregrinos y una gestión austera, sin ánimo de lucro: «Aquí nadie cobra. Si tuviéramos que pagar sueldos, esto sería inviable».

Desde la Asociación Riojana de Amigos del Camino insisten en que no se oponen a las mejoras en el edificio ni a la actualización del modelo, pero reclaman planificación, diálogo y respeto a la trayectoria de quienes han sostenido el albergue durante décadas.

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