Lo que empezó como una desaparición angustiosa en San Sebastián ha terminado, contra todo pronóstico, con final feliz, con acento riojano y con tortilla del Tizona. Porque Gorri, un loro gris de cola roja, ha aparecido sano y salvo en Agoncillo después de seis días y medio sin dar señales de vida.
Su dueño, Rafael García Santos, llevaba casi una semana buscándolo sin descanso desde que el animal desapareció el pasado 5 de abril. Incluso había ofrecido mil euros para aquel que lo encontrase. La preocupación iba en aumento. «Tantos días sin noticias… pensaba que alguien lo había robado o que podía haberle pasado algo peor», reconocía. No es un loro cualquiera: llevan 40 años juntos, y para él “es como un hijo”.
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La historia dio un giro inesperado este sábado, a la hora de comer. Rafael recibió una llamada. Al otro lado, un hombre que se identificó como Euge fue directo: «Soy la persona que tiene a tu loro». Para despejar cualquier duda, le envió un vídeo. Y ahí estaba Gorri. Vivo. Tranquilo. Y en La Rioja.
El animal se encontraba en una casa rural de Agoncillo, a casi dos horas de su hogar en la Parte Vieja donostiarra. Según relata su dueño, no solo estaba bien, sino que había estado perfectamente atendido durante esos días. «Le habían cuidado muy bien, le habían hecho hasta la manicura», cuenta todavía sorprendido.
Euge había encontrado al loro en San Sebastián, durante un paseo. El animal estaba posado sobre un coche y, ante la tardanza de la Policía Municipal —avisada previamente por un testigo— decidió actuar. «Le echó una chamarra por encima y lo cogió», explica Rafael. A partir de ahí, se hizo cargo de él.
Menos de 24 horas después de la llamada, Rafael puso rumbo a La Rioja. El reencuentro se produjo en Agoncillo, donde Gorri había pasado esos días «como de vacaciones». Y la reacción del animal fue inmediata: «En cuanto me vio, me dio un beso», recuerda emocionado.
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La historia, además, tuvo celebración. Ya con el loro recuperado, todos acabaron en el Tizona de Logroño. Incluso Gorri participó del momento: se comió un pincho de tortilla de patata para festejar el reencuentro.
Rafael había ofrecido una recompensa de mil euros a quien encontrara a su mascota, pero Euge rechazó el dinero. «No quiso aceptar nada», señala. Como gesto de agradecimiento, el dueño del loro les ha invitado a pasar dos noches en un hotel de San Sebastián, con comidas incluidas.
No es la primera vez que Gorri desaparece. De hecho, acumula más de 25 escapadas a lo largo de su vida. Pero esta ha sido, con diferencia, la más lejana.


