Era cuestión de tiempo: el Alfaro ya es equipo de Tercera División. Los riojabajeños estaban obligados a vencer en Tudela para mantenerse vivos, pero no lo han conseguido (3-1). Con este resultado, el equipo entrenado por Blas Terroba, colista con 22 puntos, ya no puede alcanzar el puesto de playout, cuando restan por jugarse de tres jornadas. Así pues, los blanquillos retornan al Grupo XVI, tras una temporada donde no les ha salido nada. Ni siquiera el cambio de técnico (Óscar Gurría por Terroba) ha conseguido arreglar una dinámica que comenzó mal desde el pasado mercado de fichajes.
Tras una gran campaña 2024-25, con salvación merecida, varios jugadores se revalorizaron en el mercado. El Club Deportivo Alfaro, con sus limitaciones económicas, no pudo competir. Pilares como Ayensa, Kevin Soeiro, Ekiza, Balda o Parada abandonaron el club, donde sí continuaron baluartes como Aitor Pérez, Fran Sota, Hugo Riccobene, Mario León, Losantos o Arturo Fernández. Óscar Gurría, el técnico, también continuó y quiso seguir con su idiosincrasia de futbolistas cercanos. Así, se incorporaron Gorka Alegría, Asier Benito, Zaldua, Asier Berzal, Burusco o Garrido. Había que competir con esos mimbres, aunque se vio que el nivel de la plantilla había descendido.
Y eso que el inicio del campeonato no fue malo, con un empate para empezar ante el Sestao River (2-2) y después, una crudelísima derrota ante el Eibar B, a pesar de que los alfareños ganaban por 2-3 en el añadido. Trago muy difícil y puntos perdidos en el tramo final, una dinámica que se repetiría en esas primeras semanas. La primera victoria llegó en el sexto compromiso, ante el Utebo (1-0), seguida por seis derrotas de forma consecutiva. Así que, a pesar del triunfo de la fecha 12 frente al Tudelano (2-0), los de La Molineta atravesaban ya un mal momento. Solo ocho puntos tras un tercio de campeonato y todos ellos, en casa.
La escasez de gol y las dificultades a domicilio se multiplicaron. El primer punto como visitante llegó en Beasain (jornada 13) y la marca de triunfos se quedó en dos hasta Navidad. Justo antes de las vacaciones, llegó una contundente derrota frente al Ebro (0-4). Diez puntos de 48 fueron suficientes para que la cuerda se rompiera por el lado más fácil. Óscar Gurría, todo un símbolo del club y héroe de algunos de sus mejores momentos, fue destituido y Blas Terroba llegó en su lugar. A falta de 18 jornadas para el final, Terroba recogió el testigo con una misión ya muy difícil. Levantar el vuelo requería de una reacción difícil.
En su debut, le tocó además visitar Las Gaunas, para medirse a una UD Logroñés que acabó lanzada el año. Sin embargo, Burusco dio en el Municipal su único triunfo a domicilio en lo que va de campaña. Fue un inicio prometedor de campaña, acompañado por un empate frente al Eibar B. Cuatro de seis puntos para un equipo que lo tenía complicado. Sí que llegaron refuerzos: el punta Iker Osua, el atacante Imanol Arana y el lateral derecho Sergio Ocón, cedido de la UD Logroñés. Sin embargo, sufrieron también dos bajas clave. Álex Aguado se marchó al Utebo y Jaime Dios, al Calahorra. Si ya costaba el ataque, con esas ausencias todavía más.
Para la jornada 18, los riojabajeños sumaban 14 puntos, solo 15 tantos a favor y estaban a nueve de la permanencia. Debían reaccionar, pero otra racha de cinco partidos perdidos seguidos les condenó prácticamente. De nada le sirvió su victoria ante la Mutilvera, pues encadenó después otros seis partidos sin ganar. Ya con todo perdido, los tres puntos frente al Deportivo Aragón en Semana Santa solo aplazaron un final inevitable.
Con cinco triunfos, siete empates y dieciocho/diecinueve derrotas se despide el Alfaro de una categoría que recuperó en la primavera del 2024. 29 goles a favor, 53 en contra y un curso del que aprender. A pensar ya en la temporada que viene, con el objetivo de saltar otra vez a la Segunda Federación.


