Quien no esté impactado y, además, encantado con la relación sentimental entre Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias que levante la mano. Porque lo suyo no ha sido una historia cualquiera. Porque sí, ahora que son pareja empiezan a cuadrar las cosas. Y es que, curiosamente todo comenzó mucho antes… y la primera confesión de este amor llegó hace ya seis años y con una copa de Rioja de por medio.
Hay que viajar a 2020, en plena pandemia, cuando todos vivíamos pegados a las pantallas. En uno de esos directos de Instagram organizados para Rioja, Maxi, tranquilo, sin demasiadas vueltas, empezó a hablar de Velvet. Y ahí apareció ella. Aitana. Pero no como un simple recuerdo de rodaje, no. Hablaba de otra cosa.
Mi imperio romano pic.twitter.com/RDR2agaNSy
— Maria (@mariamvx_) March 20, 2024
«Fue con quien más compartí», decía. Y poco a poco se fue soltando. Que si era una mujer sabia, valiente, adelantada… que si conocerla había sido casi lo mejor de aquella etapa. Vamos, que no hacía falta ser muy listo para darse cuenta de que ahí había algo más que compañerismo.
Y entonces llegó la frase. Esa que, con el tiempo, ha cobrado todo el sentido del mundo: «Eternamente enamorado de Aitana… y brindo por ello». Así, sin esconderse, pero sin que nadie imaginara que aquello acabaría siendo real.
Seis años después, la historia ha dado ese giro que casi parece de guion. Ahora todo apunta a que tienen una relación. Y claro, visto con perspectiva, aquel brindis con Rioja suena distinto. Casi como un deseo convertido en realidad con el paso de los años. Y es que hay relaciones que necesitan de tiempo, como un buen vino.


