La cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén ha vuelto a poner en la calle al Cautivo. La noche logroñesa se ha rendido este Lunes Santo a un paso que no camina, sino que parece que baila en clave flamenca a ritmo de ‘chicotás’ y ‘revirás’.
Cuarenta costaleros han sostenido sobre sus cervicales los cerca de 1.600 kilos de esta estructura que es el único paso de la Semana Santa de Logroño que se porta a costal. Un diálogo entre lo andaluz y lo riojano que ha partido de la Concatedral de Santa María de la Redonda para recorrer el Casco Antiguo y, de allí, atravesar el río Ebro sobre el Puente de Piedra, una estampa que se repite por segundo año consecutivo. Lo que ha sido novedad este año ha sido el destino: el Cautivo ha puesto fin al recorrido en el cementerio de la ciudad.


