En ocasiones, las grandes historias cofrades no nacen de largos planes ni de complejas estrategias, sino de un impulso casi inesperado. Así ha ocurrido con la nueva asociación parroquial de María Santísima del Amor, Reina de Todos los Santos, que este sábado ha dado su primer paso público en la parroquia de Santa Teresita de Logroño con la bendición de su imagen y su posterior exposición en besamanos.

Lo que hoy es una realidad organizada, con una veintena de hermanos que concentran esfuerzos con la ilusión de plantar las raíces de una futura cofradía, comenzó con un viaje y una intuición.
«Fuimos cinco y volvimos seis», resume con una sonrisa Luis Ignacio Arruti, uno de los impulsores del proyecto, al recordar el pasado 1 de noviembre en Sevilla. A la capital hispalense viajó un grupo de amigos para contemplar de cerca a la Esperanza de Triana. Sin intención previa, el grupo entró en un anticuario y se encontró con la imagen que este sábado ha recibido la bendición. «Nos la compramos, mandamos fotos a Logroño y nos decían que si estábamos locos… pero no dejamos de pensar en ella en todo el día». Al día siguiente, volvieron al establecimiento y el anticuario abrió solo para ellos. Ahí fue cuando la Virgen inició su camino hacia La Rioja.

FOTO: Pablo Lumbreras.
La llegada de la talla precedió a todo lo demás. No había estructura, ni sede definida, ni siquiera un proyecto cerrado. Solo una certeza: aquella Virgen debía encontrar un lugar y una devoción. Ese lugar fue la parroquia de Santa Teresita, cuyo párroco, Fermín Labarga, acogió la iniciativa con entusiasmo.
«Santa Teresita tiene las puertas abiertas a cualquier cofradía o asociación parroquial», explica Arruti. Desde ese respaldo comenzó a tomar forma la asociación, concebida no solo como un proyecto cofrade, sino como una herramienta para «hacer parroquia». Ese objetivo ha marcado desde el inicio su identidad. A diferencia de otros proyectos nacidos exclusivamente desde el ámbito cofrade, aquí se ha buscado integrar a fieles habituales del templo: «Hemos contado con personas de toda la vida de la parroquia. Queremos que esto una, no que se quede solo en un grupo».
Una devoción por construir
Porque si algo tienen claro sus impulsores es que el principal reto no es organizativo, sino espiritual: generar devoción. La imagen, de impronta claramente andaluza, es completamente nueva para la ciudad. Nadie la conocía hasta ahora. «Hay que crearle una devoción», insiste Arruti. De ahí también la elección de la advocación: María del Amor. «Nos parecía una de las más bonitas. María es madre, y el amor lo resume todo».

FOTO: Pablo Lumbreras.
El nombre completo de la asociación -que incluye también referencias a la Coronación de Espinas y al glorioso patriarca San José- marca un horizonte más amplio, aunque el presente está centrado en la Virgen.
La puesta de largo de este sábado no ha sido un acto menor. El besamanos, concebido como carta de presentación, busca ya diferenciarse dentro del panorama logroñés. La escena responde a una estética andaluza sin complejos: dosel bordado llegado de Sevilla, cerca de una treintena de candelabros encendidos y un cuidado exorno floral. «No estamos acostumbrados a este tipo de montajes aquí», reconoce Arruti, convencido de que será un punto de partida para atraer miradas… y, con ellas, devoción.
No es una elección casual. La imagen, de vestir y de origen hispalense, «pide esa estética». Para sus impulsores, no se trata de importar modelos sin más, sino de enriquecer la Semana Santa local con nuevas sensibilidades.
Entre la ilusión y la calma
Aunque el sueño de ver a la dolorosa en la calle está presente desde el primer momento, la asociación asume que el camino será progresivo. El propio párroco ha marcado la hoja de ruta: paciencia. «Queremos que el día que salga sea algo apoteósico», afirman sus fieles. No se trata de precipitarse, sino de construir una base sólida. Aun así, la imaginación ya vuela: desde una posible primera salida en torno a la festividad de Todos los Santos hasta un horizonte más realista que sitúa sus primeras procesiones en los próximos años, quizá a partir de 2028. Mientras tanto, no se descarta que la imagen realice cultos internos o salidas puntuales de carácter más íntimo.

FOTO: Pablo Lumbreras.
El nacimiento de esta asociación no es sino otro síntoma del momento que vive la Semana Santa logroñesa, un ‘boom’ en el que la juventud está desempeñando un papel clave. «El sentido de pertenencia es fundamental», explica Arruti. La implicación directa al vestir imágenes, preparar pasos para las procesiones o participar en la vida de la hermandad está atrayendo a nuevos perfiles que buscan algo más que contemplar: quieren formar parte.
Además, el contacto con otras realidades, especialmente del sur, está ampliando horizontes. «La gente joven viaja, ve otras formas de vivir la Semana Santa y trae ideas que complementan lo que tenemos aquí», señala Alejandro Ojeda, hermano mayor del Descendimiento, también implicado en la nueva asociación parroquial de Santa Teresita.
En ese contexto, el grupo precisa que con la ‘importación’ de una estética más propia del sur no pretende ocupar espacios ajenos, sino aportar una pieza más al mosaico cofrade de la ciudad. «No buscamos quitar sitio a nadie, sino complementar», recalca Aroa Vivas, que comparte esta nueva ilusión con su responsabilidad como secretaria del Descendimiento.

FOTO: Pablo Lumbreras.
La llegada de María del Amor abre así una nueva vía estética y devocional, en equilibrio con las tradiciones existentes. Una apuesta que, como toda novedad, convivirá con sensibilidades diversas, pero que nace con una intención clara: crecer desde la parroquia y hacia el pueblo. Porque, al final, como recuerdan desde la propia asociación, ese es el verdadero sentido de todo: que la imagen llegue a la gente. Y que, con el tiempo, deje de ser una desconocida para convertirse en una devoción compartida.


