El cuidado personal ha alcanzado una nueva dimensión en la que la calidad de los productos y el diagnóstico previo personalizado son claves. Con esta premisa trabaja Andrea Alina Necolau en su
centro Alia Estética ubicado en el barrio logroñés de Los Lirios. Formada de la mano de la especialista Ana Mancebo (premio al Mejor Tratamiento de Estética en Cabina 2024 y subcampeona en 2026 en el Campeonato Ibérico Internacional), Necolau incide en la calidad tanto dentro como fuera del salón de belleza para conseguir ganarse la confianza del cliente y que esta perdure en el tiempo.
Uno de sus tratamientos estrella es el ‘lifting’ facial manual: «Se usan técnicas manuales que trabajan la microcirculación y la musculatura de la cara».

La experta en estética trabaja con tratamientos tanto faciales como corporales. En la primera gama destacan los de hidratación, antiarrugas, reafirmantes y aclarantes, adaptados a cada tipo de piel, mientras que en la oferta de servicios corporales Necolau cuenta con dos equipos, uno de ellos con ondas de choque que se combinan con VacumSlim, el tratamiento número 1 en Europa y que, gracias a sus principios activos, el cliente pierde de 2 a 5 cm por sesión.
El otro equipo es el denominado ‘Zionic’, que combina una radiofrecuencia resistiva con un masaje activo rotacional para remodelar el contorno corporal, reducir la celulitis, reafirmar la piel y tonificar los tejidos.

«Los servicios más demandados dependen de la época del año. Siempre que se acerca la primavera y el verano los bonos de tratamientos corporales son los que más solicitan, mientras que después del verano, tras esa exposición continua al sol, lo que reclaman son los tratamientos faciales de limpieza e hidratación. Eso sí, parece que este tipo de servicios solo se hacen una o dos veces a al año y realmente lo recomendable sería hacer una limpieza facial cada mes, cuando se renueva la piel, si bien también influye mucho el tipo de piel y la edad de la persona», apunta la responsable de Alia Estética.
Este salón de belleza es el sueño cumplido de Necolau tras haber pasado varios años trabajando en la hostelería . «Tenía claro que quería montar algo propio, un centro donde desarrollarme a nivel profesional y seguir formándome para dar la mejor atención y servicios a mis clientes. Mi familia me apoyó y me ayudó en todo el proceso y, por fin, a día de hoy tengo mi propio proyecto en marcha», destaca.

En lo que al mercado del autocuidado respecta, esta profesional reconoce que a veces sí se actúa por modas con los lanzamientos de nuevos tratamientos, «que en muchos casos se aplica cuando realmente no es necesario porque la necesidad del tejido facial es otra». Así mismo, hace especial hincapié en la desconfianza hacia aquellos tratamientos demasiado baratos: «Una limpieza de cara no puede costar 20 euros porque eso significa que los productos que van a emplear para ello no son de buena calidad, así que es imposible que el resultado sea bueno. A veces la clienta elige más el tratamiento por su coste que por sus beneficios reales y eso, al final, acaba saliendo más caro».


