La Semana Santa de Logroño ha vuelto a tomar pulso este sábado con uno de los actos más reconocibles de la antesala de las procesiones. La Plaza de San Bartolomé ha acogido el XV Certamen Nacional de Bandas Ciudad de Logroño, una cita organizada por la Hermandad de Cofradías y la hermandad de la Flagelación ya consolidada en el calendario cofrade que, pese a la amenaza constante de la lluvia, ha reunido a numerosos aficionados y curiosos en torno a los sones procesionales.
La música ha sido la gran protagonista de una jornada que marca simbólicamente la aceleración hacia la recta final de la Cuaresma. Con cada marcha interpretada, los redobles de tambor y el sonido de cornetas han recordado que la Semana Santa está cada vez más cerca y que las calles de Logroño pronto volverán a llenarse de pasos, túnicas y cofrades.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
El certamen ha reunido en esta decimoquinta edición a cinco formaciones, combinando bandas locales con agrupaciones llegadas desde otras comunidades. Han participado la banda de tambores y bombos de la cofradía de las Siete Palabras de Logroño, la banda de cornetas y tambores Jesús Atado a la Columna de Medina del Campo, la agrupación musical de la Flagelación de Logroño, la banda de cornetas y tambores Santísima Trinidad de Palencia y la banda de tambores y bombos de la cofradía de la Flagelación de Logroño.
Tras realizar un pasacalles hasta la plaza, cada formación ha ido desgranando distintas marchas procesionales ante el público, en un ambiente marcado por el carácter solemne de este tipo de repertorio, pero también por el entusiasmo de los seguidores de la música cofrade. Los redobles y las melodías han resonado entre las históricas calles del entorno de San Bartolomé, uno de los escenarios más emblemáticos del Casco Antiguo logroñés.
El certamen se ha desarrollado pendiente del cielo durante toda la jornada. Las previsiones meteorológicas habían advertido de posibles precipitaciones y las nubes han acompañado buena parte del acto, aunque finalmente la lluvia solo ha hecho acto de presencia de forma intermitente, permitiendo que las actuaciones se desarrollaran con relativa normalidad.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Más allá del propio concierto, la cita ha vuelto a evidenciar el creciente protagonismo de las bandas procesionales dentro de la Semana Santa de Logroño. Para muchos cofrades y aficionados, este certamen se ha convertido en una señal inequívoca de que el calendario avanza hacia los días grandes, cuando estas mismas formaciones acompañarán a las imágenes en su recorrido por la ciudad.
Con el eco de las cornetas aún resonando en la plaza, Logroño continúa así sumergiéndose en el ambiente de Cuaresma, calentando motores para una Semana Santa que ya asoma en el horizonte.


