«El vino ecológico no es una moda ni la certificación es solo una etiqueta, esto es un compromiso con el territorio, con la calidad y con el futuro». Con esta premisa se presentó este martes la primera cata de vinos ecológicos de la Denominación de Origen Calificada Rioja al amparo del Consejo de la Producción Agraria Ecológica de La Rioja (CPAER) y la Asociación de Sumilleres de La Rioja. Una cita para reivindicar el territorio desde una mirada sostenible y de compromiso.
La Sala Botellero del Centro de la Cultura del Rioja fue el escenario de este encuentro de disfrute y de aprendizaje que reunió a más de 70 profesionales del sector, entre sumilleres, periodistas, vinotecas y personal de restauración, junto amantes del vino. Todos ellos traídos por el potencial de nueve vinos procedentes de nueve bodegas de Rioja con certificación ecológica del total de 120 que hay.
«Detrás de cada botella de vino ecológico hay una persona que se arriesga y toma una decisión valiente, apostando por producir menos, pero mejor», remarcó la gerente y directora técnica del CPAER, María Gloria Sáenz, en presencia también del vicepresidente, Íñigo Torres, así como de la consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja, Noemí Manzanos; el director general del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Pablo Franco, y el concejal de Promoción de la Ciudad del Ayuntamiento de Logroño, Miguel Sáinz.
De blancos a tintos, la cata permitió ahondar en la diversidad de la que presume esta denominación, ya no solo en elaboraciones, sino en maneras de trabajar y entender las variedades primando siempre la calidad. Janire Moraza inauguró el recorrido desde una viña con cepas de 1902 en San Vicente de la Sonsierra de las que nace Las Tasugueras Blanco 2024, un cien por cien tempranillo blanco. Con este vino Bodegas Moraza (certificada también con el sello Demeter de agricultura biodinámica) busca acercarse a la pureza de los clásicos blancos de Rioja de los años 50 donde no abundaba el grado alcohólico pero sí la finura.

La Isla Viñedo Singular Blanco Pie Franco 2020 de Bodegas Vivanco continuó este viaje para hacer una parada en la muga entre Briones, San Asensio y San Vicente. Un vino «muy directo, propio del pie franco», que combina la viura con porcentajes mínimos de malvasía, garnacha blanca y calagraño.
La garnacha, una triunfadora
Si hay una variedad que triunfa entre las elaboraciones ecológicas esa es la garnacha gracias a su rusticidad y resistencia a enfermedades, lo que la hace más fácil de cultivar sin herbicidas ni pesticidas. Con esta uva irrumpieron dos bodegas llegadas de Baños de Río Tobía: Clemente García y Juan Carlos Sancha. La primero lo hizo con Clemente García Garnacha 2022, una añada marcada por las altas temperaturas y unas precipitaciones escasas que derivaron en una vendimia temprana, mientras que la segunda corrió a cargo de Peña el Gato Granito 2024, mostrando así una forma diferente de trabajar la garnacha en bodega. La roca granítica con la que se elabora este vino, en palabras de Sancha, es la responsable de esa frescura que se preserva tanto en nariz como en boca. Y por si fuera poco, la viña de la que procede: «Son terrazas en suelos arcillocalcáreos que marcan mucho la acidez y los aromas del vino. Una muestra del sentido común de nuestros padres y abuelos que, sin estudios universitarios, plantaban en el sitio correcto, donde no se podía poner otra cosa».
La Montesa 2021 que presentó el equipo de Bodegas Palacios Remondo, en Alfaro, es otra muestra de la versatilidad de la garnacha en función de la zona de plantación. En este caso, se apostó por una conducción al vaso a los pies de Monte Yerga por ser este «un sistema más respetuoso con la variedad garnacha».
La Compañía Vinícola del Norte de España, también participó en esta cata con un mayor porcentaje de garnacha. CUNE Ecológico 2023 cuenta también con tempranillo tinto (al 30 por ciento) y graciano (el 10 por ciento restante) para reflejar la sostenibilidad en el viñedo, pero también en la bodega. «Y después de esto, mostrar la sostenibilidad también en el resto de fases, como es el embotellado, eligiendo un tipo de vidrio concreto, y también en el packaging».

Plinio 2023, de Bodegas Ontañón, irrumpió con tempranillo tinto con algo de garnacha también haciendo un homenaje a la historia del cultivo natural de la vid, a «la inteligencia de la naturaleza». El tempranillo también es mayoritario en El Pacto de la Sonsierra 2021, de Bodegas y Viñedos el Pacto, un vino con el que este equipo quiso traer una añada «con equilibrio y potencial gracias a las lluvias de final de ciclo». Un vino con el que la bodega echa una mirada a a sus inicios y al pasado, a hacer las cosas de manera más artesanal y más respetuosa con el medio ambiente.
Por su parte, la directora técnica de Bodegas Bilbaínas cerró la velada con Viña Pomal Reserva ecológico 2020, un vino marcado por la frescura donde el viñedo habla más que la madera. Una bodega, además, que de cara a 2027 podrá celebrar que todo su viñedo está certificado en ecológico.
La DOCa Rioja contabiliza actualmente más de 5.300 hectáreas de viñedo ecológico (cerca del 8 por ciento de la superficie vitícola total de la denominación), distribuidas en 96 municipios y en manos de más de 300 operadores (de los que el 64 por ciento son viticultores y el resto, bodegas).


