El Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de La Rioja ha reclamado este jueves el lugar de estos profesionales en los centros educativos de la región, en referencia a quién debe asumir realmente las funciones vinculadas al bienestar, la convivencia y la protección del alumnado.
Este colegio se ha referido a que el Boletín Oficial de La Rioja (BOR) ha publicado una resolución del Gobierno regional por la que se regula esta figura del coordinador de convivencia, sus funciones y su asignación horaria en cada centro a partir del próximo curso 2026-2027.
Ha añadido que la forma en que se desarrolla esta figura en La Rioja, que actualmente tienen 116 centros educativos, genera una profunda preocupación entre los profesionales de la educación social.
La reciente resolución de la administración educativa establece que estas funciones recaigan en profesorado del propio centro, mediante horas complementarias dentro de su jornada docente, ha subrayado.
«Nadie cuestiona el compromiso del profesorado, al contrario», ha indicado, pero cree que no todo puede recaer sobre este colectivo, dado que la ley orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia atribuye al coordinador de bienestar unas tareas que requieren una formación específica, que entra en el campo profesional del educador social.
Ha incidido en que «no se trata de una cuestión corporativa», sino de «una cuestión de adecuación profesional y de calidad educativa». Este colegio profesional entiende que cuando la administración asigna estas funciones a docentes sin formación específica en intervención socioeducativa, «no solo se invisibiliza a una profesión preparada para ello, sino que, además, se sobrecarga al profesorado con responsabilidades que exceden su función docente».
Ha afirmado que muchos de estos docentes desempeñan tareas para las que no han recibido formación específica, mientras que el sistema educativo prescinde del profesional cuya formación está diseñada exactamente para ese tipo de intervención.
«El educador social no sustituye al profesorado, lo complementa», ha puntualizado, y es difícil de entender que, «pese a la creciente complejidad social que atraviesan los centros educativos, la figura del educador social siga ausente de manera estructural en el sistema educativo riojano».
Ha recordado que el Parlamento riojano aprobó una proposición no de ley para impulsar la incorporación del educador social en los institutos, pero «la educación social continúa siendo sistemáticamente ignorada en la organización de los centros».
También ha señalado que «no se trata de abrir debates estériles ni de enfrentar profesiones que comparten el mismo objetivo: el bienestar del alumnado», sino de «construir equipos educativos más completos y coherentes con los retos actuales».


