La iglesia de Santiago ha acogido este sábado uno de los momentos más emotivos de la Cuaresma logroñesa, donde el sentido del tacto con la madera se convierten en los grandes protagonistas. Además de ese olor tan característico de las iglesias, esta mañana en Santiago se podía oler algo más: la ilusión de saber que estás a punto de hacer algo que no haces todos los días y que no todo el mundo puede hacer.
Con el objetivo de acercar la Semana Santa a las personas con discapacidad, la Hermandad de Cofradías de Logroño organiza ‘Sentimos la pasión’. Una iniciativa que cada año permite a los asistentes conocer de primera mano una de las tallas que, dentro de pocas semanas recorrerá las calles de Logroño. Este año la talla elegida ha sido la imagen de Jesús Nazareno de Narvaiza y los miembros de Plena Inclusión han podido acercarse hasta ella y tocarla.

Los cofrades también les han explicado los diferentes instrumentos de percusión que componen la banda y el hábito que visten, para así acercar la Semana Santa a todos ellos, que escuchaban atentos las explicaciones y observaban con curiosidad todos los elementos.

Para Silvia Andrés, directora de Plena Inclusión La Rioja, ha sido «un orgullo y un honor que nos hayan explicado y que nos hayan acercado a la mano la pasión, que es algo que no lo puede hacer todo el mundo».
«Hoy somos privilegiados y no podemos más que agradecérselo a la Hermandad de Cofradías», ha afirmado Silvia, para quien este acto ha sido especialmente emotivo, ya que según ha contado no se pierde ningún año la salida del paso de la iglesia de Santiago.

Silvia Andrés ha aprovechado también para reivindicar la importancia de iniciativas como esta: «Hacer algo tan inclusivo para mostrar que todos los riojanos, tengan discapacidad intelectual o no, pueden ser cofrades y vivir la pasión de Cristo y pueden vivir la Semana Santa. Así que solo puedo dar las gracias».
Antonio García Castroviejo es el Hermano Mayor de la Cofradía Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores que ha sido la anfitriona este año. «Es un privilegio. No lo hacemos casi nunca, es la tercera vez en la historia que se baja el Nazareno al suelo», ha explicado. «Estamos muy orgullosos de haber hecho una labor social tan importante», ha añadido.


