Ninguna otra cofradía de la Semana Santa de Logroño hunde tanto sus raíces en el pasado como la de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores. Más de un siglo de vida contemplan a una hermandad que, lejos de estancarse, continúa creciendo en lo social.
Con alrededor de 300 hermanos, la corporación sabe conjugar la tradición familiar que transmite la herencia cofrade con la presencia juvenil en sus filas. Algo que su hermano mayor, Antonio García, atribuye a un silencioso pero constante trabajo durante todo el año, más allá de los días de procesión.
– ¿Cómo anvazan los preparativos en esta Cuaresma?
– Muy bien. La banda de tambores lleva ensayando desde octubre y los portadores comenzamos el pasado fin de semana. Este próximo fin de semana tenemos el triduo al Nazareno, con misas el viernes, sábado y domingo. Además, el sábado celebramos un acto muy especial con Asprodema y el domingo nuestro ensayo solidario, a beneficio de Cocina Económica.
– ¿Cómo tienen previsto desarrollar el sábado ‘Sentimos la Pasión’, que es uno de los actos más bonitos de la Cuaresma -en el que se acerca la Semana Santa a las personas con discapacidad- y este año es protagonista el titular de su cofradía?
– Bajamos al nivel del suelo la imagen del Nazareno, que es algo que sucede en muy pocas ocasiones, y la colocaremos a los pies para que las personas con discapacidad puedan verla de cerca, tocarla si quieren y sentirla. Es un momento muy especial, muy verdadero. Cuando ves el Nazareno a ras de suelo impresiona y la interacción con ellos es algo que nos emociona muchísimo.

Jesús Nazareno, en el Santo Entierro de Logroño.
– ¿Cuál es el momento social de su hermandad, que es la más antigua de Logroño? ¿También reciben esa savia nueva en forma de altas de hermanos?
– Actualmente somos entre 280 y 300 cofrades y este año se han incorporado unos veinte nuevos hermanos. Llevamos ya bastantes años creciendo a ese ritmo, que es notable y sostenido. La gente se anima, quizá también por las redes sociales y por la mayor apertura a la juventud.
– Ese incremento, de casi un 7 por ciento en un solo año, es una cifra considerable para una hermandad de corte tradicional como la que representa.
– Sí, somos la más antigua de la ciudad (se fundó en 1889) y eso se nota. Aquí la tradición pasa de abuelos a padres y de padres a hijos. Somos una cofradía muy familiar y una vez que alguien entra se implica: bien en la banda, en el paso o en las filas de nazarenos. La participación es muy activa.

– ¿Cuál diría que es la esencia de la cofradía del Nazareno?
– Tal vez esa unión entre lo antiguo y lo nuevo. Venimos de un Nazareno histórico (de 1905), que actualmente se encuentra en la ermita del Cristo y lo seguimos sacando el Jueves Santo, mientras que en 1969 llegó la imagen de Narvaiza, que fue rompedora para su época. Impresionó muchísimo y esa mezcla de tradición y modernidad es nuestra principal seña de identidad.
Y luego, aunque de forma menos visible para el gran público, también es importante reseñar que trabajamos durante todo el año con la parroquia de Santiago, con el consejo parroquial, con Cáritas, con Cocina Económica… La labor social es constante.
– De un tiempo a esta parte, tanto la Hermandad de Cofradías como su corporación no ocultan su afán por dotar al Encuentro del Miércoles Santo mayor esplendor, si cabe.
– Siempre ha sido uno de los grandes momentos de la Semana Santa de Logroño y queremos que vuelva a tener la presencia de público de los viejos Miércoles Santos. En los últimos años el tiempo ha sido desapacible, nos ha llovido y eso ha provocado que la gente se haya acercado menos. Este año, como novedad, hemos decidido adelantar una hora el Encuentro entre el Nazareno y la Dolorosa, que será a las diez de la noche en El Espolón, con la esperanza de facilitar la asistencia y que vuelva a contar con la afluencia que siempre tuvo.

El Encuentro en el Paseo del Espolón. FOTO: Cofradía de Ntra. Sra. de los Dolores.
– Parecía que, con el cambio de recorrido de 2023, se había perdido el Encuentro en la calle Once de Junio. Pero resulta que el año se produjo en otro día (el Jueves Santo) y con otra Virgen: la Piedad.
– (risas). Sí, el año pasado, aprovechando que la Piedad decidió cambiar su recorrido, adelantamos media hora la salida para coincidir con su procesión en La Gota de Leche… y fue precioso. No fue un Encuentro ‘oficial’, pero las bandas tocaron, se rezó una oración y el ambiente fue espectacular. Por ello, hemos decidido repetirlo este próximo Jueves Santo.
Y el año pasado también recuperamos algo que se nos había quedado atrás en los últimos tiempos: el Martes Santo la cofradía de Maristas pasa por la confluencia de Santiago con la calle Mayor y decidimos acercar el paso del Nazareno a las puertas de la iglesia para ‘saludarles’. Intercambiamos un ramo de flores y fue un momento muy bonito, porque creemos que estos detalles son los que enriquecen nuestra Semana Santa.
– Desde luego, no pueden negar que les gustan los encuentros.
– (Risas) Puede ser. Pero eso demuestra que, aunque todas queremos lo mejor para la nuestra, las cofradías de Logroño vamos todas en la misma dirección. Hay muy buena relación entre hermanos mayores, bandas y juntas. Y cuando surge algún problema, se habla y se soluciona. La unión ahora mismo es total.


