Una tesis doctoral defiende una medicina de emergencias más personalizada, basada en datos y con perspectiva de equidad, tras analizar el impacto de la intubación orotraqueal prehospitalaria (IOT) en pacientes con trauma grave.
Se trata de un trabajo defendido en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) por el médico de Emergencias Sanitarias del Servicio Riojano de Salud Daniel Zulet, quien ha analizado el impacto de la IOT sobre la supervivencia a 30 días en pacientes con trauma grave, utilizando para ello datos del Registro de Trauma Grave de Navarra (RTGN) y aplicando técnicas estadísticas de ajuste. En su tesis, ha explorado también la posible existencia de diferencias por sexo en la efectividad de la intervención.
Como explica el autor de la tesis, resultados muestran una asociación positiva entre la IOT y la supervivencia especialmente en pacientes con criterios de gravedad fisiológica, “aunque este efecto no es generalizable y depende del perfil clínico y del contexto asistencial”, y sugieren que el sexo del paciente podría modificar el efecto de la técnica.
La tesis concluye defendiendo una medicina de emergencias más personalizada, basada en datos y con perspectiva de equidad. Para situar la investigación, Zulet explica que el trauma grave continúa siendo una de las principales causas de muerte en personas jóvenes y de mediana edad.
“Accidentes de tráfico, caídas desde altura, agresiones u otros eventos violentos pueden provocar lesiones tan severas que los primeros minutos tras el suceso resultan decisivos. En este contexto, la atención prestada por los servicios de emergencias antes de la llegada al hospital puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, advierte.
En este contexto, una de las intervenciones más relevantes y más discutidas en la atención prehospitalaria del paciente con trauma grave es la intubación orotraqueal, una técnica que permite asegurar la vía aérea y facilitar la respiración del paciente en situaciones críticas.
“Aunque se trata de una maniobra ampliamente utilizada en los sistemas de emergencias, su impacto real sobre la supervivencia no estaba completamente aclarado, ya que los estudios previos ofrecían resultados dispares”, aclara.
El estudio analiza 1.909 casos de trauma grave incluidos en el Registro de Trauma Grave de Navarra entre los años 2010 y 2019, un sistema que permite seguir de forma detallada la evolución de cada paciente desde el lugar del accidente hasta su atención hospitalaria.
El trabajo compara a los pacientes que fueron intubados antes de la llegada al hospital con aquellos que no lo fueron. Para garantizar una comparación justa y evitar interpretaciones sesgadas, se aplicaron técnicas estadísticas que equilibran los grupos según factores clínicos clave como el nivel de conciencia, la presencia de dificultad respiratoria, la parada cardiorrespiratoria previa y la gravedad de las lesiones.
Los resultados de la tesis muestran que la intubación prehospitalaria no tiene un efecto uniforme en todos los pacientes. Su impacto sobre la supervivencia depende de múltiples variables clínicas y demográficas, especialmente la edad y el sexo. Un hallazgo especialmente relevante es que la evolución tras un trauma grave y la respuesta a intervenciones como la intubación no son iguales en hombres y mujeres.
Las diferencias observadas en los datos sugieren que la edad y el sexo pueden influir en el pronóstico, “lo que introduce una perspectiva de género poco explorada hasta ahora en este ámbito y abre nuevas líneas de investigación orientadas a una atención más personalizada y equitativa”, explica el autor.
“Lejos de plantear conclusiones simplistas de intubar sí o no, la tesis subraya la necesidad de una toma de decisiones individualizada, basada en criterios clínicos sólidos y en la mejor evidencia disponible. La intubación puede ser una intervención clave en determinados pacientes con deterioro neurológico grave o compromiso respiratorio severo, mientras que en otros casos su uso debe valorarse con mayor cautela”, apunta Daniel Zulet.
Las decisiones bajo presión
Además del análisis cuantitativo de los datos clínicos, la tesis incorpora una vertiente cualitativa basada en entrevistas a profesionales de los servicios de emergencias con amplia experiencia en la atención al trauma grave, que revelan cómo se toman decisiones en escenarios con presión asistencial, incertidumbre y necesidad de actuar con rapidez.
Los y las profesionales coinciden en que la intubación es una maniobra compleja, que requiere formación continua, experiencia acumulada y una valoración cuidadosa del contexto clínico y operativo. Subrayan que no puede abordarse como una decisión automática o protocolizada sin criterio, sino que exige juicio clínico y capacidad de adaptación a cada situación concreta.
Hacia una medicina de emergencias más personalizada
Las conclusiones del estudio tienen una clara aplicación práctica. Pueden contribuir a mejorar y actualizar los protocolos de actuación de los servicios de emergencias, optimizar el uso de técnicas avanzadas en el entorno prehospitalario y reforzar la importancia de incorporar la perspectiva de género en la investigación clínica y en la planificación de la atención sanitaria.
Asimismo, subrayan el valor de la formación continua, la evaluación de resultados y los registros clínicos poblacionales como pilares fundamentales para la mejora de la calidad asistencial.
En última instancia, el objetivo del trabajo es trasladar el conocimiento científico a la práctica clínica diaria y a la organización de los sistemas de emergencias, con el fin de mejorar la supervivencia y la calidad de vida de las personas que sufren un trauma grave.


