El profesor de Química de la Universidad de Tokio Hiroaki Suga ha dicho este martes que no se puede aplicar la inteligencia artificial (IA) para desarrollar un fármaco «desde 0», pero sí se puede usar para «optimizar» una molécula ya disponible.
Suga, considerado un referente internacional en la investigación biotecnológica, ha hecho declaraciones a los periodistas en Logroño antes de impartir, en la Universidad de La Rioja (UR), un seminario sobre la obtención de nuevos medicamentos.
Este investigador ha centrado su trabajo en tecnologías terapéuticas con péptidos, que son unas moléculas que permiten obtener nuevos fármacos y, después, desarrollar medicamentos «realmente eficaces para el ser humano», ha explicado. Así, ha logrado que la síntesis de estos péptidos sea mucho más eficaz al conseguir reprogramar su código genético, ya que estos fármacos permanecen más tiempo en el cuerpo humano sin que se degraden.

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Estas tecnologías permiten también la búsqueda rápida de inhibidores o activadores de proteínas que pueden causar enfermedades, como el cáncer, patologías neurodegenerativas y el virus SARS-CoV-2.
Gracias a su investigación se ha desarrollado una nueva clase de medicamentos, conocida como «moléculas de peso medio”, que es de especial interés para enfrentar enfermedades raras, además de antibióticos para combatir bacterias resistentes.
Ha relatado que es fundador de dos empresas biotecnológicas en Japón: PeptiDream Inc. Tokio (2006), que fue la que realmente marcó un hito en la terapia de los péptidos macrocíclicos; y MiraBiologics Inc. (2017), que se centra en el desarrollo de productos biológicos a partir de esos péptidos.
Recientemente ha puesto en marcha una tercera empresa en Estado Unidos, que se dedica al uso de nuevas tecnologías en este ámbito.
Péptidos contra el cáncer
A partir de la tecnología que ha desarrollado Suga, se han usado 10 péptidos macrocíclicos en diversos ensayos clínicos, pero ha precisado que aún se encuentran en una fase «temprana».

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Ha avanzado que importantes empresas farmacéuticas, como Big Pharma, se han interesado por el péptido macromolecular para el desarrollo de nuevos fármacos, de modo que prevé que en los próximos años habrá muchos más ensayos clínicos para conseguir más medicamentos.
De los proyectos que desarrolla su firma PeptiDream, ha resaltado una tecnología que conjuga un péptido macrocíclico con un radioisótopo, que consigue llegar específicamente a las células cancerosas y destruirlas por completo.
Los medicamentos contra el cáncer generalmente no son extremadamente selectivos y, por eso, tienen efectos secundarios, ha constatado, pero este medicamento requiere una cantidad muy pequeña para inyectarse en el ser humano y supone «el siguiente paso de la nueva generación en la terapia contra el cáncer».


