Después de once borrascas (que se dice pronto), por fin ha salido el sol en Logroño y los logroñeses no han tardado ni medio minuto en entender el mensaje: hoy se sale. Y se sale con gafas de sol, chaqueta abierta y actitud de «esto había que celebrarlo». Prueba de ello es que a la hora del vermú apenas quedaban sillas libres en las terrazas de la capital riojana. Misión imposible encontrar mesa sin hacer radar visual previo.
Aunque el termómetro no prometía grandes excesos, a las 14 horas ya se han alcanzado los 16. Y en febrero, 16 grados en Logroño equivalen oficialmente a primavera adelantada. Que el viento y la lluvia hayan dado un fin de semana de tregua ha sido la excusa perfecta para empezar con un vermú y alargarlo hasta vete tú a saber cuándo.
Porque después de días y días mirando al cielo con resignación, hoy toca brindar. Aquí va la prueba gráfica de que en esta ciudad, cuando sale el sol, se aprovecha. Y mucho.


