Una de las primeras decisiones de Rita Beltrán como presidenta del PR ha sido ‘expulsar’ a los cargos públicos que se opusieron a su nombramiento y renunciaron a renovar su afiliación el pasado mes de diciembre. Los concejales de Nájera y Estollo y el alcalde de Viniegra de Abajo han recibido ahora un burofax en el que se les comunica su expulsión formal de la formación y se les solicita la entrega de las actas municipales. Sin embargo, todos ellos aseguran que se dieron de baja voluntariamente el 13 de diciembre, antes del congreso interno de la formación, por lo que consideran la medida «incongruente» al expulsarles de un partido al que, según sostienen, ya no pertenecen. Pero sobretodo, aseguran todos ellos que no van a dejar sus actas.
En el burofax, la Comisión de Control y Garantías del PR+ comunica la expulsión por su «renuncia a participar en importantes reuniones» y por no seguir la disciplina interna del partido, recordando que obtuvieron sus actas bajo las siglas regionalistas. Además de pedirles que entreguen el acta de concejal, se les insta a no percibir aportaciones económicas vinculadas al grupo municipal (sólo se hace en el caso de Nájera) y a comunicar formalmente su situación a la secretaría de sus respectivos Ayuntamientos. Los afectados rechazan estas exigencias y recuerdan que el acta de concejal es personal e intransferible, por lo que no tienen intención de renunciar a ella. «No tenemos ninguna intención de dejarlo», aseguran.

Algunos de los ediles explican que la tensión con la dirección del partido se agravó tras negarse a volver a presentarse bajo las siglas del PR+ en las próximas elecciones y tras rechazar transferir al partido determinadas asignaciones municipales. «Mantuve una reunión con la presidenta y me dijo que borrón y cuenta nueva después del congreso; me preguntó si me iba a volver a presentar y le dije que sí pero no con ellos, entonces cambió el tono de la conversación». Además, en casos como el de Estollo «se trata de un concejo abierto, por lo que se vota a la persona».
Por su parte, la dirección del Partido Riojano ha declinado hacer declaraciones públicas sobre lo que considera «cuestiones internas», aunque fuentes internas del partido confirman que la Ejecutiva acordó solicitar la expulsión de quienes no siguieran la disciplina de partido y pedir formalmente la renuncia a sus actas y al uso del nombre e imagen del PR+. «El partido no se hace responsable de ninguna acción o testimonio que pudieran hacer esos concejales». El conflicto abre así un nuevo capítulo en la crisis interna de la formación regionalista, que comenzó con la llegada de miembros de Vinea a la nueva etapa del Partido Riojano y que ha proseguido con su integración dentro del PR.


