La Rioja

Prueba superada: la nueva ribera del Najerilla resiste su primera gran avenida

El proyecto de adecuación de la ribera del río Najerilla en su margen derecha afronta estos días su primera gran prueba con la reciente crecida. La actuación, diseñada para mejorar la seguridad y reducir la erosión en episodios de avenida, ha sido objeto de debate público coincidiendo con la subida del caudal, aunque desde el entorno técnico se insiste en que el comportamiento del río entra dentro de lo previsto en el proyecto.

Durante la fase de estudio se barajaron cuatro alternativas, tres de ellas con un planteamiento más ecológico e innovador, que descartaban la construcción de escolleras duras y apostaban por soluciones basadas en la regeneración natural del entorno. Sin embargo, estas opciones requerían una condición difícil de garantizar: que el río no registrara una avenida significativa durante al menos cinco años, el tiempo necesario para que la vegetación plantada —mimbreras y otras especies de ribera— arraigara y consolidara la margen.

Ante la imposibilidad de prever el comportamiento del Najerilla a medio plazo, se optó finalmente por una solución mixta basada en la construcción de una escollera en la parte baja y el ensanchamiento del cauce. La decisión se tomó tras recabar el asesoramiento técnico del Gobierno de La Rioja, si bien la votación final correspondió a los responsables municipales. La referencia fue la margen opuesta, donde una escollera similar había resistido durante años las crecidas sin registrar daños relevantes.

El objetivo principal de la intervención es aumentar la capacidad hidráulica del río. Antes de la actuación, el cauce más estrecho provocaba que, en caso de avenida, el agua ganara altura con rapidez y ejerciera una fuerte presión erosiva sobre el fondo y los laterales. Con el nuevo diseño, al ensancharse el cauce, el agua ha podido expandirse lateralmente y reducir su fuerza vertical, minimizando así el impacto sobre las márgenes.

El proyecto contempla también la plantación progresiva de vegetación de ribera, como mimbreras y otras especies autóctonas, que deben contribuir a estabilizar el terreno a medio plazo. No obstante, la reciente crecida se ha producido antes de que estas plantaciones hayan podido desarrollarse plenamente. Desde el ámbito municipal se recuerda que esta circunstancia estaba contemplada en la planificación y que el calendario natural del río no siempre coincide con los tiempos administrativos.

La puesta en marcha de la actuación no estuvo exenta de dificultades. Un cambio de gobierno en el Ayuntamiento retrasó su ejecución y, durante ese periodo, el cauce acumuló más sedimentos y vegetación, lo que obligó a ajustar trabajos y previsiones presupuestarias. Pese a ello, se subraya que la limpieza previa del cauce ha sido determinante para afrontar la actual crecida en mejores condiciones.

Ahora, con el Najerilla bajando con fuerza, la actuación se ha enfrentado a su prueba más exigente. Y parece que la ha superado.

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