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Los 40 años de SDI: «Siempre quisimos que fuese el mejor lugar para trabajar»

FOTO:Fernando Díaz

Cuarenta años no se cumplen todos los días. Y SDI lo ha celebrado este jueves como se celebran las historias que han merecido la pena: rodeada de su gente. Bodegas Franco Españolas ha sido el escenario elegido para conmemorar cuatro décadas de trayectoria en una velada que ha combinado memoria, gratitud y mirada al futuro. Porque, como se ha repetido varias veces a lo largo de la noche, «todo lo que somos lo hemos construido juntos».

El acto ha sido, en esencia, un regreso al origen. A febrero de 1986, a ese primer paso que cambió todo. Ángel García, fundador de la compañía, recordaba cómo empezó casi sin darse cuenta. Formaba parte de la primera promoción de licenciados en Informática en La Rioja cuando decidió dar clases en Calahorra. La asignatura ni siquiera existía como tal en el instituto y hubo que convencer al centro para comprar un ordenador. Aquella optativa a la que los alumnos se apuntaban haciendo fila fue el germen. El primer programa informático para una farmacia y después las conservas, el calzado, los fitosanitarios. Los clientes empezaron a pedir soluciones. Y, poco a poco, nació SDI.

FOTO: Fernando Díaz

«Hace 40 años ya pensábamos en el futuro», ha dicho un emocionado Ángel. No había departamentos, pero sí muchas ganas. Y un grupo que era, sobre todo, una familia. «Ahora hablamos de inteligencia artificial; antes era inteligencia, paciencia y constancia», ha resumido con esa mezcla de conocimiento y orgullo que solo da el tiempo.

Ángel se ha detenido en los nombres propios. Porque, ha insistido, «una empresa no cumple 40 años por existir, sino porque hay gente que confía durante mucho tiempo en ella». Sonia, la eterna secretaria, la primera empleada, «organizaba soluciones». Chechu Ezquerro, alumno brillante, empleado y después socio. Rebeca Luque, Pablo Prieto, Esther Martínez, Miren Beloki, Sergio Lop, Manolo Fraile, Raúl Blasco, África Méndez… Y tantos alumnos que pasaron del aula a la empresa. «Ha sido una escuela de talento, y eso no se consigue con tecnología, sino con confianza». No ha faltado un agradecimiento especial para Asun, su compañera de vida. «Detrás de todo siempre ha estado ella».

El espíritu fundacional fue claro desde el principio: ayudar en el día a día a los clientes, crear tecnología que les ahorrara tiempo y esfuerzo, que les diera calidad de vida. «Siempre el cliente en la mente», ha recordado Ángel. Una filosofía que, con el paso de los años, no se ha perdido.

FOTO: Fernando Díaz

En 2001 se incorporó su hija Myriam, reforzando la relación con los clientes. Y en 2017 llegó un punto de inflexión: Marcos asumió la dirección. «Una empresa funciona de verdad cuando sabes dar paso al siguiente», ha afirmado el fundador.

La conversación entre Marcos y Myriam, moderada durante el acto, ha permitido entender el relevo generacional. «Nunca pensé venir a la empresa familiar», ha confesado Marcos. Estaba trabajando por el mundo. «O vienes o vendo», le dijo su padre. Y aceptó, pero con condiciones: hacer las cosas a su manera. Ángel le dio ese espacio. «Las empresas familiares deben evolucionar, y eso pasa por dejar tomar decisiones a las nuevas generaciones».

El cambio fue profundo. Cuando Marcos tomó las riendas, la empresa rondaba las 30-35 personas entre Logroño y Calahorra. Hoy son 160. «Queríamos darle la vuelta a la empresa», ha explicado. Las claves: fijar objetivos claros, comunicar con transparencia y predicar con el ejemplo. Compartir con el equipo las cuentas, los retos, la visión. «Decirles por dónde íbamos fue clave”» Y una frase que se convirtió en guía: SDI tenía que ser el mejor lugar para trabajar.

FOTO: Fernando Díaz

La innovación sigue siendo seña de identidad. En 1986 ya lo era. Hoy se materializa en soluciones basadas en inteligencia artificial, como ARDIA, un producto que conecta los datos de la empresa con su entorno competitivo y permite obtener respuestas más fiables en tiempo real. «Nuestra responsabilidad es analizar la tecnología y seleccionar la que mejor se adapta a cada negocio», ha explicado Marcos. El objetivo no ha cambiado: ahorrar tiempo y mejorar la vida de las personas.

Durante la gala también ha habido reconocimiento para clientes que han crecido de la mano de SDI: Martí Agrícola, IBCConnect, Importadora Tudelana, el Consejo Regulador de la DOCa Rioja o Champra, entre otros. Más de 2.000 clientes forman parte hoy de esta historia compartida.

FOTO: Fernando Díaz

El alcalde de Logroño, Conrado Escobar, ha felicitado a la compañía y ha animado a seguir creciendo «y a seguir haciéndolo en Logroño». El presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, ha destacado tres palabras que marcaron la noche: ayudar, cuidar y Rioja. Ha recordado los orígenes como MicroRioja en Calahorra y el compromiso constante con la tierra. «No siempre estamos en la mejor ubicación ni tenemos las ventajas de otros países, pero ese compromiso con La Rioja es fundamental», ha subrayado. También ha destacado algo intangible: la inteligencia emocional que se respira en la empresa. «Se nota el cuidado hacia trabajadores y clientes. Y eso no es fácil».

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