El campo riojano volvió a salir a la calle esta semana para reivindicar los problemas que aglutina el sector, no solo en La Rioja, sino en toda España. Entre las reivindicaciones se han escuchado nombres como Mercosur o PAC (Política Agraria Común) que consolidan el grueso de las criticas del campo hacia las Instituciones nacionales y europeas.
Debate en el que se puede profundizar en municipios riojanos como Bergasa y Daroca, hablando con varios agricultores que, con ejemplos reales, explican el por qué no salen las cuentas o cómo va el campo muriendo poco a poco en muchos municipios de la comunidad.
Carmelo es agricultor de la zona de Daroca y lleva más de 35 años dedicándose a las frutas y al cereal. En Bergasa, Fonso suma más de veinte años al servicio de sus vides, almendros y olivos. Fonso parece que va a tener un relevo generacional con su hijo Roberto, de 36 años, que actualmente trabaja mano a mano con su padre.
¿Por qué no salen las cuentas?
Uno de los problemas que más asfixia al sector es el precio por el que grandes mayoristas compran a los agricultores. «En el caso de la fruta, los mayoristas te la compran, en el mejor de los casos, a 40 céntimos. Eso es un precio ridículo y prácticamente no da beneficios», confiesa Carmelo. Por otro lado, apunta que muchos agricultores han acabado «hartos» de esta situación y han optado por vender ellos mismos la fruta al consumidor: «Es la única manera que encuentro de poder sacarle algo de rentabilidad».
En la misma línea que Carmelo, Fonso critica que los precios han decaído, para ellos, de una forma drástica: «Antes te pagaban la uva a 80 céntimos, ahora no pasas de los 50 céntimos». Los bajos precios que perciben los agricultores contrastan con los altos precios que pagan los consumidores por sus productos. Carmelo denuncia que hay «demasiados intermediarios que quieren vivir de la agricultura». «Viven todos, menos nosotros», muestra con enfado.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Con precisión, Fonso relata con números la cruda realidad que afecta directamente al consumidor: «No podemos permitir que el consumidor pague por una copa de vino en un bar, de la que se extrae seis o siete copas, esos precios desproporcionados. Lo que un bar saca por una botella de 750 mililitros es lo que gano yo por 16 litros. Es una vergüenza».
Para su hijo, Roberto, la cuestión del precio en el vino está repercutiendo de forma directa en el consumo de los más jóvenes: «Ya no se consume vino. Tú vas con tu cuadrilla y ya no te apetece beber vino porque es muy caro. Todos se están pasando a la cerveza que es mucho más económica».
«Mercosur, la ruina para el pequeño agricultor»
El grueso de los manifestantes salió a la calle esta semana para denunciar «la ruina» que va a traer consigo el acuerdo de la Unión Europea con Mercosur. Esta firma consiste en el libre comercio de bienes con terceros países como Argentina, Brasil o Paraguay.
El campo riojano califica este acuerdo como «muy negativo para los pequeños agricultores». «Esto es un cáncer que han votado nuestros propios europarlamentarios riojanos y que nos va a llevar a la ruina a los pequeños agricultores de la zona que ahora tenemos que competir con grandes países», afirma contundentemente Carmelo. Para Fonso y su hijo esta propuesta es negativa ya que «Europa ha firmado este acuerdo sin mirar el campo español «. «Igual con este acuerdo gana Alemania porque vende coches, pero España no gana por ningún lado».
Ambos temen -y coinciden- que los efectos que veremos en unos años será la desaparición de los pequeños agricultores de la zona que van a ser sustituidos en los supermercados por productos sin sabor y sin calidad que llegarán de terceros países.
Un futuro «muy jodido»
Más allá de la crisis económica que achucha al sector, uno de los problemas colindantes a éste es la falta del relevo generacional que están viviendo todos los agricultores. Roberto tiene 36 años y es la última generación a la vista que parece tener para las tierras de su padre. «La gente no quiere venir a trabajar al campo, es muy duro, ya no da dinero y es muy sacrificado», remarca Roberto.

Carmelo echa la vista atrás y argumenta de ésta otra crisis: «Hace unos quince años había el triple de gente dedicándose a este sector en esta comarca. En 2035 creo que ya no quedaremos ninguno y no hay ningún relevo». Fonso ve normal esta desaparición de los jóvenes. Se preguntan, ¿quién se va a venir en estas condiciones a trabajar en el campo?. «La única manera de tener relevo es que alguien tenga ya las tierras y todo hecho, y muchas veces ni con esto es suficiente», alude.
Roberto ve el sector «muy jodido» y cree que él será una de las últimas generaciones que se dedique al campo en su tierra. «Espero poder jubilarme yo de esto, así que como para pensar en otras generaciones», plantea entristecido.
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