Agricultura

Las seis claves para entender la discordia riojana hacia Mercosur

La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Bolivia en proceso de adhesión) efectuada el pasado 17 de enero pone fin a un cuarto de siglo de negociaciones para crear lo que puede ser la mayor zona comercial del mundo. Un acuerdo que también alberga cuestiones de cooperación, desarrollo socioeconómico y ambiental y diálogo político. Esta firma, sin embargo, ratificó la oleada de discordia hacia una nueva alianza internacional que se divide entre el rechazo contundente del sector agrario europeo frente a los brazos abiertos con los que recibieron esta noticia los sectores industriales y del vino, entre otros.

Por si fuera poco, apenas cuatro días después la Eurocámara paralizó la tramitación de dicho acuerdo al remitirlo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que la corte comunitaria revise si es compatible con los tratados de la UE, si bien eso no ha frenado las movilizaciones del agro español contra Mercosur. Estas son las claves para entender la ambivalencia con la que se mira este pacto:

– Proceso en el aire

La petición al TJUE para que inicie el proceso de examinar el texto deriva en un aplazamiento del acuerdo en sí que congela los plazos entre un año y medio y dos años.

– Desarme arancelario

Este pacto supone la eliminación arancelaria para prácticamente la totalidad (entre el 91 y 92 por ciento) de los productos importados por ambos mercados, pero este periodo de desgravación se producirá de manera gradual y progresiva por parte del Mercosur hacia los productos europeos, un plazo que se prolongará entre ocho y quince años en función del producto. Sin embargo, la UE eliminaría esos impuestos para los productos del otro lado del charco mucho más rápido, con liberalizaciones casi inmediatas para algunos productos.

– Rechazo del sector primario

Desde el plano de los países del Mercosur, este acuerdo beneficiaría sobre todo a su sector primario y es que la UE liberalizaría el 99 por ciento del comercio de productos agroalimentarios. Algo que ha derivado en protestas en diferentes países europeos en las últimas semanas, también en España. Lo que preocupa al sector agrario sobre estos países es la entrada de alimentos con un coste de mano de obra más barato, lo que derivaría en una caída en los precios en origen, «provocando una competencia desleal que agrava aún más la falta de rentabilidad del campo europeo». En este sentido, el sector agrario riojano incide en que «este pacto supondrá una mayor entrada de productos agrarios de terceros países que no cumplen los mismos estándares sociales, laborales, medioambientales y sanitarios que se exigen a los agricultores y ganaderos europeos». Profesionales cerealistas (los países del Mercosur son grandes productores de cereales), fruticultores, horticultores, ganaderos de vacuno (estos países lideran la exportación mundial de esta carne) y del sector avícola, así como apicultores que venden su miel a granel serían unos de los principales afectados.

– Oportunidad vinícola

Frente al rechazo del agro está la postura del mundo del vino y es que esta apertura comercial con el Mercosur se considera «positiva» por las bodegas que comercializan vinos embotellados, pese a que esto también beneficie a países como Argentina (donde existen aranceles del 35 por ciento para los vinos europeos), también productor de vino y que podrá consolidar su posición en el continente europeo. Poniendo el foco en los vinos bajo el sello de la DOCa Rioja, Brasil (donde existían aranceles del 30 por ciento que luego se rebajaron al 20 por ciento) se sitúa como uno de los países potenciales para las exportaciones de estos vinos de calidad, además de que representa un mercado relevante con 42 millones de posibles consumidores. Un país donde existen aranceles de importación de hasta el 27 por ciento, por lo que este acuerdo potenciaría el crecimiento de los vinos europeos, que entrarán al mercado del Mercosur con menores costes, haciéndolos así más competitivos. Si bien el desarme arancelario en el caso del vino de la UE podrá prolongarse ocho años para permitir que la industria local del Mercosur se adapte a la competencia de los vinos europeos. 

– Otros beneficiados

La industria riojana es uno de los principales actores en las relaciones comerciales con estos países, destacando los sectores vinculados a maquinaria pesada, la aeronáutica o el aluminio, además del automovilístico y el tecnológico. Sectores clave en La Rioja que tienen con esto una oportunidad estratégica para crecer más en estos mercados.

– Impacto económico

Cabe recordar que el Mercosur se trata de un mercado con más de 280 millones de personas, por lo que el impacto de cualquier transacción comercial será importante. En concreto, en los últimos 30 años el valor de las exportaciones riojanas a Mercosur alcanza los 401,9 millones de euros frente a los 375,8 millones de importaciones. En un plano más reciente, las exportaciones riojanas a estos cuatro países durante los primeros diez meses de 2025 supusieron 16,21 millones de euros (con Brasil acaparando 8,58 millones), mientras que el valor de las importaciones en ese periodo fue de 4,82 millones de euros (principalmente procedentes de Argentina). Por otro lado, se estima que las exportaciones de la UE al Mercosur aumentará en un 39 por ciento, frente al 17 por ciento en que lo harán las del Mercosur a la UE.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top