Renfe no está poniendo fácil la elección del tren como principal medio de transporte para viajar a Madrid desde La Rioja. Desde que la compañía ferroviaria adelantó -a mediados de diciembre- el horario del conocido como Alvia ‘madrugador’, son pocos los días en los que el servicio cumple con los horarios previstos, aunque lo ocurrido este martes clama al cielo.
Otro día más -y ya van muchos- el tren no logró salir en hora. Pero en esta ocasión el retraso no fue cuestión de minutos, sino de la friolera de una hora y media: el Alvia debería haber partido de Logroño a las 6:25 horas y no abandonó la estación hasta las 8:02 horas. De nuevo, el descanso obligatorio del maquinista -el mismo que trajo el tren de la tarde anterior, que volvió a acumular retrasos- fue la causa de una demora que empieza a desesperar a los usuarios habituales del ferrocarril.
Lo peor es que, lejos de recuperar tiempo durante el trayecto, el convoy acumuló otra hora y media adicional de retraso, de modo que llegó a la estación de Atocha pasadas la una del mediodía. Con todo, un tren que debería haber llegado a Madrid a las 9:58 horas no ha dado por concluido su trayecto hasta seis horas y media después de que los pasajeros llegaran a la estación de Logroño.
Los pasajeros del ya conocido como ‘Alvia dormilón’ no ocultan su enfado y claman contra la compañía con testimonios como este: «El tren Chispita -así se conoce al Regional de Logroño a Zaragoza, afectado habitualmente por incidencias de toda naturaleza- llega antes». «Al final, quitarán el tren a Madrid porque no viaja la gente», advierte otro viajero del convoy. Sin ir más lejos, este medio recogía días atrás el testimonio de pasajeros que han optado por otras vías de transporte ante la reiterada impuntualidad de los servicios de Renfe desde La Rioja.
«El Alvia a Madrid lleva un mes saliendo con más de una hora de retraso cada día. ¿Piensa Renfe ponerle solución?», se lamenta otro usuario, en sintonía con la demanda generalizada de que, toda vez que resulta evidente que el nuevo horario no funciona, la compañía ferroviaria retrase la salida desde Logroño y, al menos, evite un madrugón innecesario a sus pasajeros.
Cabe recordar que este adelanto horario tuvo otro efecto secundario: la imposibilidad de que en torno a medio centenar de viajeros habituales utilicen el Alvia para acudir a sus compromisos profesionales o académicos en las localidades de La Rioja Baja.


