Agricultura

El repollo, de moda en la cocina y también en el campo

Esta verdura ha logrado hacerse un hueco importante tanto en la cocina como en el campo

José Antonio Gutiérrez, agricultor de Calahorra, en plena cosecha del repollo.

Recetas fáciles de preparar, platos versátiles, mucho color y, sobre todo, mucho sabor. El repollo está de moda y parte de culpa la tienen las redes sociales, inundadas con mil y una formas de cocinar y comer esta verdura y no aburrirse en el intento. De la familia de las coles, el repollo se ha colado en el informe de tendencias para 2026 de la red social Pinterest como el «nuevo rey de la comida saludable», respondiendo así a la tendencia actual de cuidarse más empezando por dentro. El repollo, entre otros beneficios, aporta fibra, vitaminas y antioxidantes, así que solo hacía falta un poco de especias, salsas y aliños al gusto para ver y saborear esta verdura de otra forma.

Esa moda palpable en la cocina (y en las pantallas) también se percibe en el agro y es que en los últimos años los agricultores se han rendido a esta verdura por su facilidad de cultivo y el bajo coste de su semilla. José Antonio Gutiérrez lleva nueve años plantando repollo en tierras de Calahorra y reconoce que «poco a poco se va poniendo cada vez más». En esta localidad riojabajeña, asegura, este cultivo está muy extendido: «Casi todos tenemos algo y lo cierto es que se vende todo. Comercializamos a través de la Cooperativa El Raso y en los últimos años la gente se anima mucho más a incluir esta verdura en su explotación. Por un lado, el precio de la semilla es más bajo, mientras que la de la coliflor cada vez está más cara. Además de que se puede recoger sin prisas y también se puede compaginar su cosecha con la de la coliflor».

En la explotación de Gutiérrez el repollo comparte tierra con el brócoli, la alcachofa, el cardo y la coliflor, además de gestionar algo de viñedo y almendro. «En la huerta me gusta diversificar», apunta, aunque en los fogones mantiene su receta siempre de repollo cocido con patatas, «la de siempre».

Este agricultor pasa estos fríos días de invierno recogiendo parte de la cosecha que plantó en 2025 (ocupando una hectárea de terreno, aunque en otras campañas ha llegado a poner hasta dos). En una jornada recoge entre unos 2.500 y 3.000 kilos de repollo: «Aquí se recoge fácil, a diferencia de la coliflor cuesta más porque tienes que ir buscándola. Además, el frío beneficia al repollo, pero no así las heladas porque las hojas más exteriores se resienten y a la vista del consumidor se quedan feas, aunque por dentro esté perfecto».

Una campaña de recogida que se prolonga durante unos seis meses, desde finales de octubre hasta junio, si bien es durante estos meses de invierno cuando se concentra la mayor carga de trabajo ya que el producto está más tierno y sabroso gracias a esas bajas temperaturas. Y es que los golpes de calor no le van nada bien y limitan su crecimiento. Por otro lado, la época de plantación llega a partir de San Fermín y concluye a finales de agosto o principios de septiembre. «Una vez llegan las lluvias de invierno ya es más complicado preparar la tierra, pero si el tiempo lo permite, durante esta temporada también se puede plantar para recoger de cara a marzo».

Pero el repollo también tiene dificultades. El acecho del pulgón es lo que más preocupa a los agricultores y es que, de entrar en las hojas, «ya no hay manera de quitarlo», así que los tratamientos preventivos con insecticidas son clave, usando también fungicidas por la humedad en la época de aguadas mañaneras.

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