España continúa conmocionada tras el trágico accidente ferroviario por el descarrilamiento de un Alvia y un tren de Iryo en Adamuz (Córdoba), dejando tras de sí decenas de fallecidos y cientos de heridos. Entre los pasajeros que se vieron inmersos en el fatal suceso se encontraba una joven logroñesa que, aunque prefiere mantenerse en el anonimato, sí ha relatado cómo vivió la terrible situación.
Lo ha hecho este lunes en los micrófonos de COPE Rioja, donde ha detallado que viajaba en el tren de Iryo que circulaba de Málaga a Madrid. Y, aunque hasta llegar a Adamuz el trayecto transcurría con normalidad hasta llegar a Córdoba, poco después comprendió que algo no iba bien: «De repente, el tren se estaba literalmente tambaleando de un lado para otro».
En un primer momento lo asoció a algo similar a las turbulencias de un avión y trató de mantener la calma, pero la situación se descontroló en un abrir y cerrar de ojos: «Se puso todo el mundo a gritar y a llorar, y se fue la luz». En ese contexto, esta víctima riojana del accidente asegura que «pensaba que no lo contaba».
A un solo vagón de los que descarrillaron
Esta superviviente estuvo realmente cerca de los vagones que descarrilaron por parte del Iryo: viajaba en el número 5 y los que se salieron de la vía fuero los tres consecutivos.

Cuando el convoy detuvo su marcha, los pasajeros permanecieron en el interior de los vagones durante 40 minutos de extrema angustia incertidumbre. «No era del todo consciente de lo que estaba pasando», asegura esta joven riojana, aún en shock por el trauma que vivió este domingo.
Cuando consiguió apearse del tren el escenario estaba ya dominado por las luces de las ambulancias y los vehículos de emergencias. El personal que le brindó una primera asistencia le aseguró que no había víctimas mortales tras el descarrilamiento, pero esta riojana no tardó en darse cuenta de la verdadera gravedad del asunto, que le provoca un enjambre de emociones encontradas, «un shock de decir ‘joder, me podría haber tocado a mí».
Las cinco horas que permanecieron ella y el resto de víctimas en el lugar del accidente se le hicieron eternas a esta joven riojana, a la que embarcaron en un autobús rumbo a Madrid, ya de madrugada. Durante el trayecto «no dormía del miedo que tenía en la carretera», confiesa, asumiendo que aún permanece «un poco bloqueada» y que recuperarse emocionalmente de un suceso como el que vivió este domingo le llevará un largo tiempo.
Este mismo lunes, en Logroño, un nutrido grupo de personas ha compartido su dolor hacia las víctimas del accidente ferroviario, en un minuto de silencio convocado por la Delegación del Gobierno en el Paseo del Espolón.


