La Rioja

Agoncillo mira al cielo: más vuelos que nunca, pero lejos del techo de pasajeros

El aeropuerto de Agoncillo: más vuelos que nunca, pero lejos del techo de pasajeros

El Aeropuerto de Logroño-Agoncillo ha cerrado 2025 como uno de esos años que obligan a mirar los datos con calma y a explicar bien qué hay detrás de ellos. Porque las cifras, a simple vista, llaman la atención: 14.211 aterrizajes y despegues, un 61,8 por ciento más que en 2024, y 22.617 pasajeros, lo que supone un incremento del 21,4 por ciento. Son números que no se veían desde hace 15 años cuando en 2010 cuando se registraron 24.527 pasajeros y muy lejos del techo histórico que se registró en 2007 con 56.371 usuarios.

El tráfico de viajeros mantiene una tendencia ascendente que confirma la recuperación progresiva del aeropuerto riojano con un claro predominio de los vuelos nacionales: 17.671 personas se desplazaron dentro de España, un 16,7 por ciento más que el año anterior. El tráfico internacional, aunque todavía minoritario, crece con fuerza: 3.407 viajeros, un 70 por ciento más que en 2024, impulsados principalmente por vuelos chárter y operaciones puntuales como la que sale a la feria ProWine en Düsseldorf.

El vuelo regular a Madrid sigue siendo, con diferencia, la columna vertebral de la terminal riojana mientras llegan los vuelos regulares a Barcelona. La conexión con el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas concentró el 78,7 por ciento del total de pasajeros comerciales, con 16.598 viajeros a lo largo del año. Muy por detrás aparece Palma de Mallorca, gracias a los vuelos recuperados durante el verano dentro del acuerdo entre el Gobierno de La Rioja y Air Nostrum, que movieron a 960 personas entre mediados de julio y finales de agosto.

Además del tráfico regular, Agoncillo ha sumado otros movimientos que explican parte del crecimiento. En Semana Santa se programaron vuelos especiales a destinos como Marruecos, Estambul o Praga, con algo más de trescientos usuarios por avión. A ello se suman operaciones privadas y vuelos ocasionales que, sin ser regulares, aportan actividad y visibilidad a la infraestructura. En total, 3.407 pasajeros utilizaron vuelos con origen o destino internacional, una cifra todavía modesta, pero que apunta a un potencial por explotar y que se pretendía ampliar con los vuelos a Londres que finalmente no salieron el año pasado al quedarse desierta la licitación de 2,7 millones de euros iniciales destinada a garantizar la internacionalización de la infraestructura.

Sin embargo, el dato que más sorprende es el de las operaciones. Con 14.211 movimientos, el aeropuerto de Logroño-Agoncillo se sitúa prácticamente al mismo nivel que el de Aeropuerto de Vitoria, que cerró el año con 14.208. La comparación, eso sí, es engañosa si no se contextualiza: Foronda movió 307.163 pasajeros, frente a los poco más de 22.000 de Agoncillo. Algo similar ocurre con Aeropuerto de Noain en Pamplona, que con casi la mitad de operaciones (7.109) registró 233.398 viajeros.

La clave de esta aparente paradoja está en la intensa actividad de la escuela de pilotos asentada en Agoncillo, FlyBy. Su actividad formativa, con numerosos vuelos de entrenamiento diarios, dispara el número de aterrizajes y despegues, aunque sin traducirse en un aumento proporcional de pasajeros. De hecho, el segundo destino con más viajeros del año fue el que tuvo despegue y aterrizaje en el propio Aeropuerto de La Rioja, con 1.346 pasajeros, un reflejo directo de esta actividad formativa que inició su andadura hace ahora casi dos años.

Este perfil singular explica por qué Agoncillo lidera el crecimiento en operaciones, pero sigue lejos de los aeropuertos cercanos en volumen de viajeros. Y también ayuda a entender por qué el margen de crecimiento sigue siendo amplio. La llegada de la nueva conexión regular con Barcelona -prevista para finales de marzo y operada por Vueling con tres frecuencias semanales de ida y vuelta- se presenta como uno de los grandes hitos del próximo ejercicio. Será la segunda ruta regular del aeropuerto y un paso importante para diversificar destinos y atraer nuevos perfiles de usuario.

Mientras tanto, el entorno aeroportuario cercano continúa evolucionando. Foronda en Vitoria ha rozado su techo histórico de pasajeros, Noain en Pamplona ya roza los niveles prepandemia y Aeropuerto de Bilbao ha batido récords con 7,06 millones de viajeros, impulsado sobre todo por el crecimiento internacional.

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