Unas 50.000 personas viven en exclusión en La Rioja, de las de 27.000 están en exclusión severa, que es el tramo mayor de la vulnerabilidad, según refleja el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en esta comunidad, que confirma el avance de la fragmentación social en la comunidad.
Así lo ha detallado este lunes el director de Cáritas La Rioja, José Andrés Pérez, en una rueda informativa, en la que se ha presentado el informe, que también apunta a la vivienda y el trabajo precario como las principales barreras para la integración.
Según este estudio, elaborado por la Fundación FOESSA a partir de 556 encuestas a hogares en La Rioja, la infancia, las mujeres y las personas migrantes concentran el mayor riesgo de exclusión en la comunidad. «Si todas las personas en exclusión en La Rioja se cogieran de la mano -ha explicado Pérez- formarían una cadena de unos 30 kilómetros, capaz de unir Logroño con Nájera».
Detrás de estos números, «hay vidas bloqueadas y esfuerzos cotidianos por salir adelante», ha indicado el director de Cáritas La Rioja, quien ha estado acompañado por el coautor del informe y miembro del equipo de Estudios de la Fundación FOESSA, y el responsable de Comunicación Cristiana de Bienes de Cáritas la Rioja, Carmelo Juárez.
Este informe, ha precisado Andrés, describe «un modelo social agotado, que produce desigualdad, precariedad y fractura» y «no fallan las personas, sino el sistema», ya que 3 de cada 4 hogares en exclusión severa trabajan o buscan empleo, se forman y activan redes.
Sin embargo, ha proseguido, «chocan con las barreras estructurales de un sistema que proclama derechos sociales, pero restringe el acceso efectivo a ellos, especialmente, en vivienda y salud».
Un cambio de rumbo valiente
Se necesita, ha recalcado, «un cambio de rumbo valiente hacia una sociedad del cuidado, la interdependencia y la justicia social y ecológica», lo que exige «instituciones públicas fuertes y una sociedad civil activa», capaces de cooperar en políticas de prevención de la exclusión desde su origen.
Por su parte, Fuentes ha destacado, entre otros datos, que desde 2018 hasta 2024, en La Rioja se observa que la exclusión social severa ha pasado de afectar al 4,5 por ciento de la población riojana en 2018 al 8,7 por ciento en 2024.
También ha indicado que, en la actualidad, tanto en La Rioja, como en el conjunto de España, la exclusión social funciona sobre la vivienda y el empleo, dos motores que se retroalimentan.
La vivienda, ha precisado, se ha convertido en «el cuello de botella de la integración social en La Rioja», por lo que Cáritas La Rioja urge la creación de un parque estable de alquiler social y pide adecuar las ayudas a los costes reales, así como reforzar la coordinación entre políticas de vivienda y servicios sociales.
En lo referente al empleo, hay más trabajo, pero una parte de la población «sigue en la cuerda floja», ya que entre 2018 y 2023 el salario bruto mensual creció un 20 por ciento, pero, descontada la inflación, el avance real se reduce apenas un 3 por ciento.
El estudio también refleja que en 2024, un 10 por ciento de la población riojana -más de 35.000 personas- estaba afectada por algún problema de exclusión social en la dimensión social de la salud y la causa principal es económica, ya que un 7 por ciento de los hogares no podía comprar medicación ni mantener tratamientos.
Otros datos del informe apuntan a que las tasas de exclusión entre personas con nacionalidad extranjera se sitúan en torno al 60 por ciento, lo que refleja que las barreras en el acceso a la vivienda y la discriminación en el mercado laboral multiplican el riesgo para la población migrante.


