El campo riojano se prepara para dar una respuesta contundente a los pasos que desde el Gobierno de España y de la Comisión Europea se están dando en contra de los intereses del sector.
ARAG-ASAJA, tal y como se había informado hace unos días, mantendrá un encuentro con la dirección nacional del ASAJA el próximo 13 de enero para abordar acciones de protestas en el conjunto del territorio nacional.
Se trata de una acción coordinada con el resto de organizaciones profesionales agrarias para, con una sola voz, expresar el descontento del sector ante importantes decisiones que debe tomar las instancias europeas.
Existe una doble preocupación —por la falta de estrategia clara para la aplicación de medidas estructurales para el equilibrio del mercado del vino y por la negociación del acuerdo Mercosur y la propuesta de la PAC— que exige a una respuesta más coordinada y con mayor presión pública.
Una de las principales demandas del sector es la implantación de ayudas y medidas para el arranque de viñedo voluntario, con el objetivo de ajustar la producción a la demanda real del mercado.
ARAG-ASAJA ha solicitado al MAPA que utilice fondos europeos y nacionales para financiar un plan de arranque voluntario de viñedos, proponiendo que se ajuste al menos un 5 por ciento de la superficie de viñedo de la DOCa Rioja, de forma individualizada y con carácter voluntario.
Durante los últimos años, Luis Planas ha venido descartando que este tipo de ayudas se financien con el programa de apoyo al sector (ISV) o fondos nacionales, lo que para ARAG-ASAJA, significa dejar sin respuesta a una petición consensuada que podría evitar el abandono de miles de hectáreas de viñedo. Planas no ve claro lo que, en otros países, como Francia, se ha realizado en varias ocasiones.
Protestas agrarias: Mercosur y reforma de la PAC como detonantes
Las movilizaciones del campo están teniendo un impulso renovado en las últimas semanas y días, en un contexto europeo y nacional marcado por la preocupación por la competitividad del sector primario.
Una de las principales razones son los actuales términos del acuerdo entre la Unión Europea y el bloque Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que contempla facilitar el acceso de productos sudamericanos al mercado comunitario. Los productores españoles temen que esto se traduzca en una “competencia desleal”, dado que los estándares de producción (sociales, laborales, medioambientales o sanitarios) y los costes son significativamente diferentes entre ambos lados del Atlántico.
También hay una seria preocupación ante la propuesta de la Política Agrícola Común (PAC) debido a los recortes o cambios en la estructura y funcionamiento de la PAC que ponen en riesgo la rentabilidad de muchas explotaciones rurales.
La suma de estos factores —tensiones de mercado, políticas públicas insuficientes o dañinas y acuerdos internacionales considerados perjudiciales- están generando un clima de creciente de descontento que precisa de una respuesta por parte de todo el sector agrario.


