Las trabajadoras de la tienda de Oysho en la calle San Antón de Logroño han denunciado públicamente la situación de «incertidumbre y malestar» que atraviesan tras conocerse, a través de la prensa, el posible cierre del establecimiento. Según explican, la dirección de la empresa no les había comunicado oficialmente el fin de la actividad, pese a que la información ya circulaba desde hace días.
Y es que, tal y como relatan, la empresa del grupo Inditex habría negado en varias ocasiones el cierre a la representante legal de las trabajadoras, delegada de personal por CGT. Sin embargo, el propietario del local sí visitó la tienda para informar a la plantilla de que el contrato de arrendamiento finaliza el 31 de enero de 2026 y que, a partir del 1 de febrero, el espacio se destinará a otra actividad. Una escena que dejó a las empleadas con más preguntas que respuestas.
A día de hoy las trabajadoras aseguran no haber recibido ninguna explicación oficial sobre qué ocurrirá con sus puestos de trabajo. La situación resulta especialmente amarga. Han seguido trabajando durante toda la campaña de Navidad, uno de los periodos más intensos del año, con la sensación constante de estar pisando terreno inestable, sin saber qué les espera a la vuelta de la esquina.
Desde el sindicato denuncian lo que consideran un «desprecio total» hacia la plantilla, al no haberse abierto ningún canal de diálogo para abordar posibles reubicaciones en alguna de las otras ocho tiendas que Inditex tiene en la capital riojana. Según el comunicado, el cierre podría producirse incluso antes de lo previsto, el próximo 15 de enero, sin que se haya ofrecido una alternativa clara a las afectadas.
Por todo ello, CGT ha manifestado su repulsa por la actuación de la dirección de Oysho y ha mostrado su apoyo a las trabajadoras, subrayando el impacto personal y laboral que genera este tipo de decisiones en un mercado de trabajo cada vez más precario. Además, insta a la empresa a sentarse a hablar «cara a cara» con la representación legal para explicar sus planes y aclarar, de una vez, cuál será el futuro de quienes han sido durante años la cara visible de la marca en Logroño.


