La DOCa Rioja despide un 2025 en el que ha soplado cien velas, ha nombrado a su primera presidenta y ha recogido la cosecha más escasa en 35 años. Año de cambios y de novedades que invitan a reflexionar y fijar la mirada en lo que viene. El director general de Grupo Rioja, la asociación con mayor representación en la Organización Interprofesional del Vino de Rioja (OIPVR) y el Consejo Regulador (con el 90 por ciento de los votos de la rama comercializadora) analiza el trabajo hecho y los deberes que pone sobre la mesa este 2026.
– Con los presupuestos 2026 recién aprobados, ¿qué lectura hace Grupo Rioja?
– Pues la verdad que una lectura positiva. Creo que es un paso adelante en una situación que no es sencilla para el sector, pero necesitábamos unos presupuestos eficaces para acometer todos los retos que tiene Rioja en el año 2026. Se ha conseguido con un apoyo casi unánime del Pleno, lo que le da mucha más fuerza, y más teniendo en cuenta que se iniciaba en una nueva etapa, con nueva Presidencia y Dirección General.
– ¿Cómo valora la aportación económica de las tres administraciones autonómicas en favor de los viticultores?
– Es positivo que las comunidades autónomas colaboren con el Consejo Regulador o con los viticultores, en este caso, porque ajusta la aportación del sector productor y facilita el apoyo a los presupuestos por parte de las organizaciones agrarias, tanto de cooperativas como las organizaciones de productores. Esto se ha traducido en que la aportación del sector productor ha bajado este año un 12 por ciento. Una cifra que se divide entre el número de kilos amparados de la última cosecha. Así, como la cosecha anterior bajó un 20 por ciento en volumen, si lo analizamos por kilo, el crecimiento sería de un 7,8 por ciento. Pero por esa misma razón, las cartillas tienen muchos menos kilos, por lo que el coste que paga cada viticultor por su cartilla será un 12 por ciento inferior. Es decir, si un viticultor pagó el año pasado 1.000 euros al Consejo Regulador, este año pagará 880 euros.
– Mientras, la partida de promoción se lleva un presupuesto de 8,3 millones de euros, un importe menor que en años anteriores.
– Para cuadrar los presupuestos era necesario hacer ajustes, y se han hecho especialmente en materia de promoción buscando la mayor eficacia posible. Se han aplazado acciones que eran un poco a más largo plazo o con un impacto menos claro y hemos optado por las medidas que tienen un efecto más rápido e intenso en mejora de la imagen, del valor e incluso de dinamización de ventas. Como dice siempre la presidenta, tenemos que lograr que cada euro invertido al menos valga por dos, y es lo que se ha intentado hacer con el presupuesto de promoción y con el presupuesto en general del Consejo Regulador.
– ¿Qué volumen de existencias hay actualmente en las bodegas de la denominación?
– Cuando cerremos este ejercicio, teniendo en cuenta tanto las entradas de esta última vendimia como las ventas y todas las salidas que vamos a tener en el año 2025, estimamos que las existencias van a rondar los 750 millones de litros. Esta cifra es la más reducida de los últimos 25 o 30 años. Todas las medidas que se aplicaron para reducir nuestras existencias y reequilibrar Rioja han funcionado, por supuesto, con el esfuerzo de los viticultores y de las bodegas, la colaboración de las comunidades autónomas y aprovechando los fondos europeos. Por tanto, creo que es muy positivo que Rioja haya logrado reducir las existencias. A final de este año alcancemos ya una ratio de equilibrio entre las existencias y las salidas.
– ¿Cómo han evolucionado estas existencias en las últimas dos campañas?
– Bueno, realmente Rioja aplicó un plan de equilibrio hace ya tres años y el primer año se dejaron de incrementar las existencias, lo que supuso una reducción de en torno a 10 millones de litros. El año pasado la reducción fue de casi 100 millones de litros; es decir, salieron 100 millones más de litros de los que entraron y, este año, la reducción va a ser de al menos 80 millones de litros. Hemos conseguido pasar de unas existencias de casi 950 millones de litros a unos 750 millones. Ha sido una evolución muy positiva que no es fruto de la casualidad, sino de las decisiones y el trabajo del sector para lograr reequilibrar la denominación, que es la piedra angular para seguir creciendo en valor y recuperar la rentabilidad en toda la cadena de valor.
– ¿Cómo se afronta el año nuevo con estos niveles?
– Con mayor equilibrio que los años precedentes, lo que tiene un efecto positivo especialmente para el sector productor, ya que los precios de la uva están mejorando respecto al año pasado y se verá en los graneles con mayor intensidad. Hay aspectos menos positivos para ciertos vinos, sobre todo para las ventas de jóvenes y especialmente en los vinos blancos, que probablemente van a reducirse no sólo por la dificultad que tiene el mercado, sino por la falta de producto. Por tanto, el reequilibrio es positivo, pero que la cosecha haya sido tan corta también tiene algunos aspectos negativos.
– Tras una escasa vendimia, la más corta en 35 años, ¿qué volumen de vino amparado se espera sacar en la añada 2025?
– Pues en torno a 155 millones de litros, que hay que ponerlos en comparación con las salidas totales de este ejercicio, que las estimamos en 240 millones de litros. De ahí esa reducción de otros 85 millones de litros en las existencias, que va a hacer que Rioja se acerque al final de año al equilibrio, y esto se tiene que ir notando en la recuperación de los precios en origen, la recuperación de la rentabilidad, pero lo más importante es que aportemos valor al mercado y que nuestras ventas sigan funcionando en un momento de dificultad. Es previsible que en el año 2026 suframos con las ventas, pero quizás sea más en volumen y, esa caída la tenemos que intentar recuperar en valor para mantener la rentabilidad de todos, que es lo más relevante.
– ¿Qué papel y responsabilidad tienen las bodegas en la tarea de recuperación de la rentabilidad del sector?
– Las bodegas tienen un papel fundamental y su principal función es aportar rentabilidad al sector comercial para que luego esa rentabilidad se distribuya entre toda la cadena, dado que en Rioja, a diferencia de la mayor parte de las denominaciones, más del 80 por ciento del viñedo está en manos de los viticultores. Por tanto, los primeros interesados en recuperar la rentabilidad son las bodegas y lo que están haciendo, como siempre han hecho, es trabajar mucho más, reforzar sus redes comerciales, su exportación, es decir, poner toda la carne en el asador para intentar mejorar las ventas. A partir de las ventas todo funciona, pero el mercado es fundamental y esa bajada de consumo hace que sobre más vino a nivel internacional y, obviamente, la competencia es mayor. Rioja, y las bodegas en este caso, tienen que dar lo mejor de sí y están haciendo todos los esfuerzos necesarios para intentar mantener esas ventas e incrementarlas si es posible, sobre todo en valor, que es por donde debe ir el futuro de Rioja.
– La caída de ventas ha puesto al límite a muchas bodegas. ¿Se verán cierres de empresas elaboradoras de Rioja este próximo año?
– Cuando lees la prensa parece que sólo el sector productor está sufriendo, pero la verdad es que, cuando hay una crisis de consumo y bajan las ventas, sufre toda la cadena y las bodegas también están sufriendo. Hay unas que sufren más y otras menos por su tipología, su solidez, porque tienen una marca creada durante muchos años, extensas redes de distribución y han apostado muchísimo por la exportación y por toda la red comercial. Hay bodegas que quizás no tienen esa capacidad de mercado y están sufriendo mucho, como en cualquier sector donde se produce un ajuste, por ello es previsible que haya bodegas que no podrán seguir. Nuestro trabajo es que este ajuste sea lo mínimo posible y que nos haga todavía más sólidos y fuertes para atacar el futuro de una forma mucho más efectiva, más eficiente y que genere valor para todos.
– ¿Se está reconstruyendo la DOCa Rioja?
– Para reconstruir algo, primero se ha tenido que destruir y Rioja no se ha destruido. Aun en un momento de dificultad, seguimos vendiendo 315 millones de botellas al año, más de tres veces lo que vende la siguiente denominación, y somos líderes en el mercado nacional y en exportación. Rioja no se tiene que reconstruir sino evolucionar para adaptarse a las tendencias del mercado,
adaptarse a ese menor consumo en volumen y a ese mayor valor que esperemos se recupere cuando la situación económica mejore. Cuando se retome el crecimiento en valor, Rioja tiene que aprovechar esa situación porque tiene una posición de privilegio para ello, pero tenemos que hacer las cosas aún mejor: cultivar mejores uvas, hacer mejores vinos, vender mejor nuestros vinos y generar cada vez una mejor imagen de marca. Es un trabajo de todo el sector porque es por donde va el futuro del mundo del vino.
– Con la nueva estructura interna en la Interprofesional y el Consejo Regulador, ¿qué propósitos tiene Rioja para 2026?
– Cada vez que empieza una nueva etapa tenemos nuevos retos y lo cierto es que nos enfrentamos a desafíos complejos con un mercado tan difícil por la bajada en el volumen de ventas e incluso en valor en los dos o tres últimos años, pero Rioja siempre es capaz de salir adelante, incluso en situaciones más adversas, y estoy convencido de que lo va a hacer. Los principales retos son adaptarse al mercado y hacer las cosas cada vez mejor para crecer en valor. Creo que ese es el gran propósito que tenemos como sector y lo vamos a llevar adelante con todo el trabajo que sea necesario.


