La montaña escasas veces ofrece segundas oportunidades. Y uno de esos pocos ejemplos permitió salir con vida a un joven de Benidorm al que el equipo de montaña de la Guardia Civil (el GREIM) tuvo que rescatar en helicóptero esta semana, tras aventurarse sin experiencia ni equipamiento a coronar e pico San Lorenzo, la cima más alta de La Rioja.
En concreto, tal y como explicó el Instituto Armado, los rescatadores lo encontraron con el calzado (zapatillas deportivas) congelado y sin batería en el móvil, sin ser consciente de la ‘vida extra’ que la montaña le regaló la noche anterior.
El propio protagonista de esta imprudencia ha utilizado las redes sociales para explicar su versión de los hechos y relatar cómo se vio en «la peor situación de mi vida», ya que llegó a asumir que no viviría para contar su experiencia.
Indescriptible la explicación que da el paisano: https://t.co/uDPi1kuk03 pic.twitter.com/q1EEDOmyox
— Viriato (@n0ct_can1slupus) December 5, 2025
«Mi idea era subir al pico más alto de La Rioja, solo tenía 17 kilómetros hasta llegar. Me desperté pronto y en principio iba a estar todo controlado. Sabía que había nevado, pero no contaba con que la nieve me llegara por los huevos y no podía avanzar», explica el joven, de 24 años. «En ocho horas avancé 16 kilómetros, me quedé a un kilómetro de la cima» y ahí todo empezó a torcerse por no haber previsto las consecuencias de su temeridad.
«Justo cuando entré en la recta final la visibilidad era mínima. Me vieron un par de esquiadores que me dijeron que bajase y se ofrecieron a llevarme a Logroño, pero me dijeron que era una hora y media de bajada. Entonces yo, como soy un puto cabezón gilipollas les dije que no porque ya, para lo que me quedaba, iba a dormir en el refugio que hay en la cima».
En cambio, pronto se daría cuenta de que era imposible llegar hasta el refugio, porque la noche le sorprendió en el camino y «ya no tenía piernas». Todo ello, sin batería en el móvil, que no le impidió seguir grabando vídeos para difundirlos después en las redes sociales.
Se pensaba que estaba cerca de la cima y no había llegado aún al collado de Campos Blancos. Lo de la cima tampoco es refugio, son 4 chapas nombradas como «habitáculo de emergencia».
Todos los años el San Lorenzo se cobra alguna víctima mortal. pic.twitter.com/a6Ff355fOV— Viriato (@n0ct_can1slupus) December 5, 2025
Lejos de alertar a los servicios de emergencias sobre su situación, decidió alimentar la épica de su aventura: «Tras pensarlo, asumí que no podía avanzar más y decidí pasar la noche allí». De este modo, «hice un agujero en la nieve para protegerme del viento, planté el saco y me cambié la ropa mojada para no congelarme». A 2.000 metros de altura, el senderista explica que pasó «mucho frío» y que «las primeras horas fueron horribles, pensé que no iba a salir de ahí».
«Pude dormir un poco y al despertar vi el cielo súper despejado, ahí cambió mi mentalidad y pude dormir tres horitas más», prosigue en su relato, explicando que «mi idea era empezar a caminar, pero tenía las deportivas congeladas». Fue en ese momento cuando le encontraron los especialistas del GREIM, alertados por los esquiadores que le vieron la tarde anterior. «Me recomendaron bajar porque era peligrosa la subida sin crampones», señala el imprudente montañero, al que tuvo que desplazar un helicóptero hasta el parking de la estación de esquí.

Ante situaciones como esta, la Guardia Civil recuerda la importancia de planificar adecuadamente las actividades en montaña, consultando la previsión meteorológica, valorando la propia experiencia y llevando el equipo necesario para prevenir riesgos innecesarios.


