El Centro Autonómico de Farmacovigilancia de La Rioja ha recibido 156 notificaciones de sospechas de reacciones adversas, desde el pasado mes de enero hasta la actualidad, prácticamente el mismo volumen que todo 2024, en que hubo 164 notificaciones, y por encima de 2023, con 115, lo que denota una tendencia creciente.
Son datos facilitados este domingo por la Consejería de Salud, en una nota, con motivo de la celebración de las Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos, que se celebra entre el 18 y 24 de noviembre y el 30 aniversario de este Centro Autonómico.
Esta evolución confirma una tendencia ascendente atribuible a la mayor implicación de profesionales sanitarios y pacientes en el reporte de eventos, lo que redunda en más conocimiento y más seguridad, ha añadido la Consejería.
Ante cualquier sospecha de reacción adversa asociada al uso de un medicamento, desde este Centro se recomienda a la ciudadanía notificarlo a [email protected] o en la web.
Este organismo constituye un servicio de referencia para la información y la seguridad de los medicamentos y productos sanitarios en la comunidad.
La misma fuente gubernativa ha subrayado la importancia de reforzar la vigilancia del uso seguro de los medicamentos, especialmente de los antimicrobianos, cuyo uso responsable es clave para combatir las resistencias y proteger la salud pública.
Treinta años después, la farmacovigilancia «es más necesaria que nunca2, ya que permite a la población «detectar precozmente posibles riesgos, ajustar indicaciones y, si procede, retirar del mercado medicamentos cuyo balance beneficio-riesgo no sea favorable».
La labor de este Centro consiste en recabar y evaluar las sospechas de reacciones adversas de los medicamentos comercializados y, a partir de esa evidencia, proponer medidas reguladoras que garanticen la seguridad de los tratamientos y protejan la salud de la población.
Aunque todos los medicamentos superan controles de eficacia y seguridad antes de su comercialización, estos se realizan en grupos reducidos y tiempos limitados.
Es durante su uso real, amplio y continuado, cuando pueden aparecer reacciones adversas, en ocasiones graves, desconocidas o de frecuencia mayor a la esperada.
Por ello, la farmacovigilancia se considera clave para conocer mejor los medicamentos y reforzar la seguridad terapéutica.
La información que recoge el Centro Autonómico se integra con la del resto de comunidades autónomas y se comparte con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), en coordinación con la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y el Centro de Monitorización de Upsala de la Organización Mundial de la Salud (OMS).


