Ni el taller de Velázquez rebosaba tanto arte como ha hecho hoy el CEIP Navarrete El Mudo de Logroño. Aunque sea sábado, el centro ha abierto sus puertas para que alumnos, familiares y miembros de la comunidad educativa pudieran disfrutar de una jornada festiva, pero con un trasfondo reivindicativo y que pretende dejar su impronta en el patio del colegio durante mucho años en forma de mural feminista.
Raquel Marín es ilustradora, madre y miembro muy activa del AMPA del centro y, además, está al frente de esta iniciativa: «Lo hemos preparado con mucha ilusión y con mucha emoción. Esto es un proyecto que llevamos pensando desde hace mucho tiempo y que por fin se hace realidad». La fecha elegida no es arbitraria: el próximo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Pero, como ha dicho Raquel, esto no es cosa solo de un día. En las aulas llevan un tiempo trabajando. En una de las paredes del patio, se pueden ver expuestos diferentes dibujos: son los bocetos en los que se ha basado Raquel para crear el diseño final del mural. También son el reflejo del trabajo en las clases y tratan múltiples temas como la corresponsabilidad, los estereotipos, la igualdad de género o la diversidad. En resumen, el respeto al prójimo.

Por ejemplo, una de las paredes que conforman el mural, está dedicada a pioneras riojanas: mujeres que con su esfuerzo y tesón rompieron el techo de cristal impuesto por una sociedad patriarcal. Como Laura Benito, la primera bombera de La Rioja, y quien está previsto que visite el centro algún día: «Es importante que estas mujeres a las que vamos a homenajear, que vengan y que hablen en primera persona de lo que han tenido que hacer y cómo han luchado por sus sueños». «Es el momento de visibilizarlas a ellas, que las mujeres hemos estado siempre en un segundo plano», sentencia Raquel.
Pintar el mural está siendo divertido, pero lo más «guay» para Raquel es el hecho de que «esto se quede durante muchos años y que los niños crezcan viéndolo a diario» y, también, el hecho de que los niños puedan formar parte de él. «Todos los que quieran pueden pintar y aportar su granito de arena», explica la ilustradora.

Las gradas del patio también van a convertirse en un lienzo al aire libre. Ahí, van a pintar diferentes palabras, de esas «que te ayudan a reflexionar, como empatía, conciliar, convivencia, tolerancia… así los niños las ven, preguntan qué son y ya puedes hablar de ello».
Aunque el mural sea el indiscutible protagonista, no es la única actividad: «Vamos a comer todos juntos y compartimos postres, también hay taller de chapas, de carteles aprovechando que el 25N está a la vuelta de la esquina, de banderines y también habrá cuentacuentos».

Para Raquel, el valor de esta iniciativa va mucho más allá del resultado artístico: «Es importante que aprendan estos valores, que se corte con como hemos crecido nosotras. Queremos inculcarles desde pequeños estos valores que nosotras no hemos disfrutado, por eso es muy importante educar en igualdad», subraya Raquel. Porque al final, educar en el feminismo es eso: educar en igualdad.


