La Rioja

Candilazo y arcoíris: el amanecer mágico que ha sorprendido a Logroño

No, no es un cuadro ni un filtro, tampoco una exposición de un gran museo. Es el propio cielo de Logroño el que, al desperezarse este viernes, ha decidido vestirse de fuego para darnos los buenos días. Se agradece.

Desde las torres de la Concatedral de La Redonda hasta las últimas azoteas del casco antiguo, todo parecía arder bajo una manta de luz anaranjada y dorada que ha teñido de magia el arranque de la jornada.

El sol ha aparecido tímido al principio, insinuando su presencia tras las nubes. Es más, el primero en aparecer ha sido un arcoíris nítido y valiente que ha cruzado el cielo riojano como si quisiera sellar la tregua entre la tormenta y el amanecer. Y de pronto, como si alguien hubiera encendido la mecha del día, el horizonte ha estallado en una sinfonía de colores. Ocres, carmesíes y destellos rosados se han fundido en una escena casi irreal.

Dicen los meteorólogos que no hay misterio: el llamado ‘candilazo’ se produce por la dispersión de la luz solar en la atmósfera, cuando las nubes bajas se convierten en el lienzo perfecto para los rayos más largos del espectro. Pero hay fenómenos que, por mucho que se expliquen, hay que sentirlos antes que entenderlos.

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