El pleno del Ayuntamiento de Logroño ha acordado este jueves la suspensión durante un año de la concesión de nuevas licencias para viviendas de uso turístico, con el objetivo de «compatibilizar un turismo sano con el bienestar residencial de la ciudad».
Así lo ha resaltado el alcalde, Conrado Escobar, tras la votación de una Instrucción de Alcaldía, un punto introducido por el procedimiento de urgencia en el Pleno municipal y que ha sido aprobado con los votos favorables de todos los grupos políticos: PP, PSOE, Vox, Podemos-IU y Partido Riojano (PR+); mientras que la concejala no adscrita, Eva Loza, se ha abstenido.
Así, se ha acordado suspender el otorgamiento de nuevas licencias para viviendas de uso turístico durante un año, plazo en el que se estudiará la formulación o reforma del Plan General Municipal (PGM) que regule dichas actividades.
El ámbito territorial de esta suspensión está delimitado por la totalidad del suelo urbano de carácter residencial clasificado por el PGM, y se dará cuenta de la misma en el Boletín Oficial de La Rioja (BOR) y en uno de los diarios de mayor difusión.
Esta medida incluye ordenar la interrupción del procedimiento de otorgamiento de licencias y notificar el acuerdo a quienes tuvieran presentadas solicitudes de licencia, no concedidas, con anterioridad a la fecha del mismo.
Esa futura ordenación analizará, en los márgenes del derecho urbanístico transitorio que fueran legalmente posibles, la modulación de la afección, por la interrupción por mandato legal del procedimiento de otorgamiento de licencias, a las que estuvieran ya solicitadas a la fecha con la documentación completa.
Regulación, no prohibición
Escobar ha destacado su «determinación de hacer todo en torno al bien común, eso implica hablar, dialogar, intentar el consenso y explicar, e implica también asumir la incomodidad de decidir, porque lo más cómodo hubiera sido mirar a otro lado y no hacer nada».
Ha señalado que esta suspensión busca «compatibilizar lo saludable de un turismo con el bienestar residencial de la ciudad, que es indispensable, porque son los vecinos quienes reclaman condiciones mejores de habitabilidad».
Por ello, ha proseguido, durante este año el equipo de Gobierno municipal trabajará en «una regulación clara» de las viviendas de uso turístico, pero «no una prohibición», y se hará de la mano de las unidades técnicas, que ya están trabajando en este asunto.
«El resultado de esa regulación tiene que tener en cuenta los valores que nos hacen fuertes como ciudad, ya que esa vida que tenemos en nuestras calles es el intangible a proteger y el bien jurídico a preservar», ha incidido.
Ha tendido la mano al diálogo con los grupos municipales, así como con los actores y protagonistas de esta medida, el sector turístico y los vecinos, pero «una vez que el diálogo se agote», el equipo de Gobierno local no va a dudar en «aplicar el interés general desde una mayoría validada por gran parte de los logroñeses».
Una suspensión que llega «tarde»
Por su parte, el portavoz del Grupo Municipal del PSOE, Luis Alonso, ha señalado que esta medida «llega tarde», porque hay «un descontrol y una escalada libre» en las viviendas de uso turístico.
«Apelo a trabajar con los grupos políticos en un diálogo con madurez y holgura» sobre la futura regulación de las viviendas de uso turístico, ya que «hay que hacerlo bien desde el principio», ha subrayado.
Por su parte, la portavoz de Vox, María Jiménez, ha señalado que «la situación actual exige actuar con urgencia, pero la suspensión no es la solución definitiva, sino un paso provisional que debe aprovecharse para una regulación seria y equilibrada».
En su intervención, la concejala de Podemos-IU, Amaia Castro, ha detallado que en Logroño hay 850 viviendas de uso turístico, de las que 265 se ubican en el centro histórico, y ha criticado que esta medida «se queda corta y llega tarde».
El concejal del PR+, Rubén Antoñanzas, ha indicado que el tema se ha «salido de control y supera cualquier expectativa», porque se observa día a día cómo el registro se llena con más y más peticiones.


