El precio del cordero lechal lleva al alza desde los primeros meses del año hasta alcanzar unos máximos históricos que recaen en el entorno de los cien euros por pieza en origen, es decir, precio que percibe el ganadero. Por lo que de cara al consumidor la escala será mayor. Un encarecimiento de entre un 20 y un 30 por ciento más que en los últimos años y que está motivado por varios factores, siendo la escasez de producto el principal. Más allá de que octubre es la época en la que más caro se venden los corderos lechales por la falta de estos en el mercado (teniendo en cuenta las fechas de parideras), la pérdida progresiva de rebaños está haciendo mella. En 2022, La Rioja tenía 94.268 cabezas de ganado ovino (entre reproductoras y no reproductoras) y en la actualidad la cifra apenas supera las 70.000, contando con 250 explotaciones.
No obstante, es ahora, a las puertas de Navidad, cuando esa subida disparada será palpable en los consumidores ante la creciente demanda de esta carne para llenar las mesas. Y aún así, no se espera que el precio siga al alza e incluso puede que baje ligeramente. Es la opinión que muestra Fernando Martínez, de la Carnicería Fernando en Logroño, en el podcast La Voz del Agro. En su caso lleva varias décadas en este negocio familiar caracterizado por comprar directamente el cordero a los propios ganaderos, algo poco habitual ya en el sector y más si cabe en La Rioja.
«Nunca antes había comprado corderos a cien euros, siendo lo máximo que había conocido antes unos 70 o 72 euros por la pieza en fechas de San Mateo o el Día del Pilar, que es cuando más fuerza coge hasta el puente de diciembre. Pero ya llevamos varios años que el precio en origen subía, aunque los cien euros de este año no se habían visto hasta ahora. Está muy caro, pero creo que va a bajar algo después del puente de la Constitución. Luego ya depende la oferta que haya, volverá a subir o se mantendrá», apunta sin dejar de despachar pedidos en su carnicería de la calle Duquesa de la Victoria.
Esa escalada de precios, señala Martínez, pasa por el IVA de la compra del cordero, «que suma ya unos 110 euros», más luego el coste del matadero. Carnicería Fernando está vendiendo ahora el kilo de lechal entre 22 y 23 euros, a unos 135 y 140 euros la pieza. «Y ese creo que va a ser el precio que se mantenga para estas navidades. Puede ser que el producto escasee mucho y alcance los 24 euros el kilo, pero al final la variación va a ser mínima».

Otro motivo por el que no cae el precio es porque no hay pasto: «Los ganaderos no han metido animales para pasto por los precios tan caros que tenía el lechal. Eso sí, ahora cuando vengan los corderos lecheros, digamos los lacones, esos se echan todos a parir ahora porque no valen para cebar porque no dan la suficiente calidad, así que eso va todo a lechal, lo que hace que baje el precio. Y de hecho el lechal está perdiendo fuerza. No creo que baje mucho, pero tampoco creo que vaya a subir más».
Por otro lado, las nuevas tendencias de consumo tampoco ayudan. De hecho, si se consumiera cordero como antes los precios serían mucho más altos. «Antiguamente se vendía cordero como primera carne y ahora no. El consumo ha podido caer entre un 60 y un 70 por ciento respecto a hace unas décadas, pero la cosa es que hasta hace cosa de tres años el precio del cordero no ha variado durante casi 30 años y eso tampoco era normal», reconoce.
En este sentido, la carnicería logroñesa ya esperaba esa caída del consumo, tanto en el cordero como en la ternera, que también ha disparado su valor. «Ahora hay otras prioridades y la gente se tira más al pollo y al cerdo. Sí que hemos notado que el consumo del cordero ha bajado en el volumen, en los kilos, pero no así en la facturación, que ha subido entre un 30 y un 40 por ciento. Pero el balance final es negativo, tanto para nosotros como para el consumidor. Sin embargo, creo que la demanda de cara a Navidad no va a variar porque las otras alternativas al cordero tampoco están baratas. Ni la ternera ni el pescado, y al final la gente en estas fechas hace un pequeño esfuerzo para llevar a casa ese día un trozo de cordero o unas chuletillas».


