Sucesos

El acusado del crimen machista de Los Lirios niega que la víctima le propusiera el divorcio

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

El acusado de ser el presunto asesino de su esposa, quien apareció muerta en 2020 en la casa de ambos en Logroño, ha asegurado este miércoles que ella «nunca» le había manifestado su deseo de divorciarse, como han asegurado tres hermanas, una sobrina y una amiga de ella.

Este hombre de 62 años ha declarado en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de La Rioja, en el que el fiscal y la acusación particular (los ocho hermanos de la víctima) reclaman para él 22 años como presunto autor de un asesinato con alevosía y razón de género en el conocido como crimen de Los Lirios; mientras que su defensa pide la absolución.

En este proceso, que comenzó el pasado 20 de octubre, ha precisado que el matrimonio tenía «una relación normal» y que alguna vez había discutido, como todas las parejas, pero nunca nada grave.

Ha relatado que, cuando llegó a su casa el 13 de octubre de 2020 por la tarde, se encontró a su mujer muerta tumbada en el vestíbulo de la vivienda, por lo que llamó al 112 y a un amigo; y entonces solo pensó que se había suicidado porque nunca antes visto un escenario así.

También ha dicho que le extrañó que la puerta de la casa estuviese cerrada solo de resbalón, sin la llave echada, que era lo que solía hacer su esposa cuando se quedaba sola; y ha advertido que la mirilla estaba levantada, por lo que cree que su mujer abrió la puerta a alguien que conocía.

Sospechas del panadero

El acusado ha indicado que tiene «sospechas» del panadero del barrio, quien tenía una relación de amistad con su mujer, porque en su declaración en el juicio el pasado viernes, 24 de octubre, «mintió» al declarar que no le conocía ni a él, ni a su hijo.

Respecto al panadero, ha dicho que regalaba bolsas de magdalenas y rosquillas a su mujer, «tenía como obsesión hacia a ella», por lo que, haciendo cábalas, ha subrayado que «no es normal lo que declaró».

Sobre los días antes de la aparición del cadáver, ha explicado que a primeros de octubre estuvo ayudando a su hijo en la vendimia en Gumiel de Mercado (Burgos), después regresó a Logroño y volvió el día 11 por la mañana para acabar lo que les faltaba.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Ha detallado que había acordado con su mujer que regresaba el día 13 para acompañarla al día siguiente a pasar un tribunal médico, ya que ella estaba pendiente de recibir el alta después de una lesión de espalda y reincorporarse a su trabajo. Los días 11 y 12 de octubre, ha recordado, estuvo haciendo gestiones con varias bodegas de la zona de Gumiel de Mercado para vender el exceso de cupo que tenía su hijo en la cartilla, tomó algo con un conocido y después regresó a la casa, donde ya no vio a su hijo.

Según su versión, padre e hijo durmieron en la casa de Gumiel de Mercado la noche del 12 al 13 -cuando las acusaciones sostienen que el acusado viajó a Logroño, presuntamente asesinó a su esposa y regresó al pueblo burgalés- y ha concretado que su móvil daba apagado porque dentro de la vivienda no hay cobertura.

El día 13 por la mañana visitó un par de bodegas otra vez, comió y volvió en su coche a Logroño, donde se encontró a su mujer muerta sobre las 18:30 horas.

La última vez que habló con su esposa fue el día 12 a las 21:11 horas, cuando le explicó que ya habían acabado la vendimia y al día siguiente regresaría a casa para acompañarla a su cita médica del 14 de octubre.

También ha dicho que la relación con sus cuñados era normal, aunque ha matizado que «no era muy fluida ni estrecha» y uno de ellos le dejó de hablar cuando se tuvo que marchar de la casa de sus padres (que heredó la fallecida) para que se instalase el hijo de la víctima y el acusado al darse de alta como joven agricultor en el pueblo.

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