Un total de 2.000 ciclistas recorren este sábado los caminos y paisajes de la Rioja Alavesa en la cuarta edición de la Orbea Gravel, una cita que vuelve a llenar de color, deporte y ambiente festivo la comarca. Con todas las plazas agotadas desde hace semanas, la prueba ha batido récord de participación y reúne a deportistas de más de diez nacionalidades, que pedalean entre viñedos, bodegas y pueblos de piedra en una de las competiciones más esperadas del calendario gravel.
La jornada central tiene lugar este sábado, con dos recorridos que se adaptan a distintos niveles: el Long Track, de 102 kilómetros y 2.150 metros de desnivel, para los más exigentes, y la versión corta, de 54 kilómetros y 1.000 metros, para quienes buscan disfrutar del paisaje con algo más de calma. El otoño ha regalado su mejor estampa a los participantes: colinas teñidas de dorado, caminos entre cepas y ese aire fresco que acompaña cada pedalada.
Pero la Orbea Gravel Rioja Alavesa es mucho más que una carrera. En torno a la prueba se vive un auténtico fin de semana de celebración, con charlas, visitas guiadas y catas en bodegas que refuerzan el vínculo entre el deporte, el vino y la cultura local. Laguardia y los pueblos vecinos respiran un ambiente inmejorable, con hoteles llenos, música en las plazas y el entusiasmo de quienes disfrutan de ver cómo el ciclismo y la vida rural se entrelazan, al menos por unos días, en una misma historia.


