El responsable de desarrollo de negocio de Naria, Joaquín Díaz Pache, ha explicado este jueves en Calahorra cómo la tecnología puede convertir el desperdicio alimentario en una oportunidad económica y solidaria. Su intervención ha cerrado la mesa redonda de la jornada organizada por Cajamar, la Federación de Empresas de La Rioja (FER) y NueveCuatroUno, en el Parador de Calahorra, dedicada a las buenas prácticas frente al desperdicio alimentario.
Díaz Pache ha presentado Naria, una plataforma tecnológica que conecta a empresas agroalimentarias y entidades sociales para gestionar excedentes de manera rápida, segura y trazable. «No solo es una obligación legal, también es una oportunidad económica», ha dicho. Según ha recordado, la normativa estatal permite deducir entre un 40 y un 50 por ciento del valor de los alimentos donados, lo que significa que «por cada 1.000 euros donados, una empresa puede recuperar entre 400 y 500».
El ponente ha destacado que donar no solo evita el desperdicio, sino también los costes asociados a la gestión de residuos. «A veces se olvida que tirar alimentos también cuesta dinero», ha apuntado. Además, ha insistido en que las compañías tienen la obligación de donar sus excedentes, salvo que justifiquen lo contrario en su plan de prevención, tal y como establece la Ley 1/2025 de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario.
Díaz Pache ha detallado que la plataforma Naria permite que las empresas publiquen sus excedentes a través de una aplicación web en la que las entidades sociales pueden ver los productos disponibles y programar su recogida. «El flujo es sencillo: cuando una empresa tiene excedente, lo anuncia en la plataforma y las ONG lo aceptan con un clic», ha explicado.

Toda la información queda registrada mediante tecnología blockchain, lo que garantiza la trazabilidad y la seguridad alimentaria. «Cuando la entidad social recibe el alimento, confirma su calidad y la cadena de frío. Ese registro auditable descarga de responsabilidad a la empresa, porque el proceso queda verificado y sellado», ha añadido.
La herramienta también ofrece a las compañías un panel de control en tiempo real con indicadores sobre el impacto de sus donaciones: ahorro económico, kilos de comida recuperada, toneladas de CO₂ evitadas o número de personas beneficiadas. «Podemos ver qué centro genera más excedentes o cuánto se ha donado a cada entidad social. Convertimos los datos en decisiones», ha explicado.
El responsable de Naria ha resaltado además la integración de la plataforma con los sistemas de gestión (ERP) de las empresas. «En el caso de las cadenas de distribución, el personal escanea los productos al final del día y la donación se publica automáticamente. Las entidades reciben el aviso y organizan la recogida. Todo ocurre sin añadir carga de trabajo», ha señalado.
Para ilustrar su utilidad, ha mencionado ejemplos de empresas de catering que redistribuyen comida elaborada al día siguiente, heladeras que han donado decenas de palés de producto o productores de fruta que entregan piezas imperfectas antes destinadas al vertedero. «Hemos gestionado ya 40 millones de euros en transacciones y más de 15 millones de kilos de alimentos, generando 25 millones de raciones», ha afirmado.
Finalmente, Díaz Pache ha defendido la necesidad de dar valor a lo sencillo: «Voy a muchas charlas y escucho hablar de biotecnología, etiquetas inteligentes o proteínas de laboratorio. Nosotros no hemos creado algo emocionante, hemos creado algo útil. Y lo útil —ha concluido— es lo que de verdad ayuda a cumplir la ley, ahorrar costes y alimentar a quien lo necesita».


