La jefa de la Policía Científica que investigó la muerte de una mujer en Logroño en 2020 ha descartado este martes en el juicio que el crimen de Los Lirios fuese un suicidio, como aseguró su marido, acusado de ser el presunto autor de su asesinato, ya que el cadáver se movió por la casa y la escena del crimen «se manipuló» para simular un robo.
Esta agente, jefa del operativo que realizó la inspección ocular en domicilio de la víctima, ha declarado en el juicio con tribunal popular que se celebra en la Audiencia de La Rioja, en el que la Fiscalía y la acusación particular piden para el marido 22 años de cárcel, y la defensa su absolución al entender que no está implicado.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Esta policía ha indicado que la puerta de la vivienda, en el barrio logroñés de Los Lirios, no estaba forzada y el cadáver apareció en el vestíbulo, con un cuchillo junto a su mano izquierda, con muchas manchas de sangre en el suelo y marcas de arrastre.
Ha asegurado que el escenario estaba «manipulado» porque una segunda persona movió el cuerpo, que también estuvo apoyado en una cama, donde había mucha sangre. También les llamó la atención a los investigadores que la mujer llevaba puestas las zapatillas de estar en casa, pero tenía las plantas de los pies llenas de sangre; y en la cocina apareció un doble reguero de gotas de sangre, que revela que la víctima entró y salió.
En un dormitorio apareció un único cajón abierto y en el vestíbulo un bolso vaciado, pero había poco desorden como para que se hubiese producido un robo en la casa, según su experiencia policial, ha relatado esta inspectora.
Pelos no identificados
La vivienda estaba “extremadamente limpia y ordenada”, ha indicado, de modo que solo aparecieron restos del ADN y la huellas de la víctima, nada del acusado; aunque la Policía Científica encontró pelos de otras personas, que no han sido identificadas.
En el cuchillo que apareció junto la víctima no se encontraron huellas ni ADN, solo sangre de la mujer, tanto en el mango como en el filo.
Una escena «extraña»
Un subinspector que participó en la inspección ocular del piso ha insistido en que encontraron «una situación que se salía de lo normal», pero que no correspondía a un suicidio. Su compañero ha dicho que la escena del crimen era «extraña», con poco desorden en la casa, por lo que cree que hubo «un intento de simular un robo» en la casa.
Junto al cadáver, apareció una marca de sangre en forma de ele, como si hubiese habido antes un objeto cuadrado que impidió que se extendiese por allí la sangre, pero este agente ha dicho que no supieron identificar qué era.

El 19 de octubre de 2020, un equipo de la Policía Científica de Madrid se trasladó para realizar una segunda inspección del lugar del suceso, donde encontraron un cabello rubio en el vestíbulo, en el lugar en el que apareció el cuerpo, ha explicado uno de los agentes que intervino.
Otro agente de Madrid ha detallado que aparecieron ocho huellas dactilares, siete de la víctima y otra de una persona desconocida, que no correspondía a nadie que figure en las bases de datos con antecedentes criminales.
El juicio, que se prolongará hasta el 31 de octubre, continuará este miércoles, con la declaración de cuatro policías que participaron en la investigación y varios testigos, cercanos a la pareja.


