El director general de Calidad Ambiental del Gobierno de La Rioja, José María Infante, ha recalcado este jueves que «el riesgo cero no existe» ante una catástrofe natural como la crecida del río Ebro, pero se puede reducir la vulnerabilidad para evitar daños en bienes y personas.
Infante ha hecho estas declaraciones a los periodistas antes de participar en un coloquio sobre comunicación en la gestión de riesgo de inundación, organizado por el Ejecutivo regional en colaboración con el Gobierno de España.
Ha incidido en que los medios de comunicación tienen un papel «clave» en la forma en la que los ciudadanos perciben, conocen y afrontan cualquier tipo de riesgo natural.
En esta jornada se ha recordado que en los años 60 del siglo pasado se construyeron en la zona del Ebro medio muchos diques de contención, denominados motas, para controlar la extensión de las áreas inundadas por las crecidas de los ríos.
Estas motas redujeron la frecuencia de la inundación de muchas zonas, pero también generaron una falsa sensación de seguridad, que unida a las carencias en la ordenación del territorio provocaron el incremento de la exposición al riesgo de usos y bienes vulnerables.
La evolución climática y la transformación geomorfológica del cauce también han contribuido en los últimos años al incremento del riesgo en la zona del Ebro medio.
Para controlar esta situación, en 2016 se aprobó el Plan de Gestión del Riesgo por Inundación (PGRI) de la cuenca del Ebro y, un año después, se puso en marcha la Estrategia Ebro Relilience, impulsada por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), en colaboración con los gobiernos de La Rioja, Aragón y Navarra.
Esta iniciativa logró financiación del Ministerio para la Transición Ecológica en 2019, mientras que en 2021 consiguió fondos europeos con su proyecto LIFE Ebro Resilience P1, que persigue impulsar medidas de adaptación, participación pública y construcción de capacidades sociales.
Infante ha explicado que, ante una catástrofe natural, la comunicación a la ciudadanía no debe centrarse solo en el momento de la emergencia con una alarma y se deben preparar a la sociedad antes de este fenómeno se desate.
Para ello, ha abogado por desarrollar acciones informativas preventivas, para formar a la ciudadanía sobre cómo actuar ante una emergencia, por que es más eficaz que «la comunicación en caliente».


