El silencio en una sala de doblaje tiene un sonido propio. Es un silencio cargado de espera, de aire contenido. Los actores repasan su texto, miran el monitor y ensayan gestos que nadie verá pero todos escucharán.
Esta escena es el resumen perfecto del viaje que AM Escuela lleva recorriendo en Logroño desde hace cinco años. Lo que nació con dos alumnos y una sala de quince metros cuadrados en la calle Portales, es hoy un universo de sonido en la calle Juan XXIII con cuatro salas equipadas, tres dedicadas a la formación y una convertida en estudio de producción profesional.
«Hoy rondamos ya los noventa alumnos», cuenta orgulloso Elías Ramo, director y profesor de la escuela. «Empezamos grabando ejercicios de clase y ahora doblamos películas, realities y documentales para plataformas nacionales e internacionales».
Sus palabras denotan satisfacción mientras repasa esta aventura que, afortunadamente, está creciendo más deprisa de lo previsto. «El año pasado grabamos cuatro películas y un documental para Televisión Española, ‘Into the Wild’. Y hace unos meses empezamos con los docu-realities: ‘Limpia y ordena’ de Amazon y los programas del Canal Decasa. Además, ‘Carreteras peligrosas’, de la que hemos doblado dos temporadas completas aquí mismo, en Logroño, con los alumnos de la escuela».

Detrás de esas producciones hay decenas de voces que ya suenan fuera del aula, jóvenes formados entre micrófonos que ahora se escuchan en series y programas que millones de espectadores ven sin saberlo. «Todo se dobló aquí», dice Elías. Y por si fuera poco, «este año estamos en conversaciones con la BBC para Movistar. Así que lo que viene, promete»
De un sueño pequeño a una constelación de voces
AM ya no es solo una escuela de doblaje, sino un laboratorio de voz, de interpretación y, sobre todo, de emoción. A las clases de doblaje y locución se han sumado talleres de oratoria, técnica vocal, canto y audiolibros. «Queremos tocar también el cine», explica Elías. «Estamos preparando cursos de guion, producción y dirección. Y acabamos de empezar con teatro. La idea es ofrecer una formación completa, desde la voz hasta la escena».
Entre las novedades más entrañables está el grupo de doblaje infantil. Una docena de niños y niñas que aprenden jugando a interpretar frente a un micrófono. «Antes, cuando salía un niño en una película, lo doblaba una mujer que ponía voz de pito», recuerda Elías. «Ahora las productoras exigen que sean niños quienes doblen a niños. Nosotros ya tuvimos a dos alumnos, de 10 y 11 años, que acabaron participando en dos películas reales».
Un trabajo que desemboca tras un esfuerzo por parte de los profesores para que, además de que los peques se diviertan, aprendan a colocarse frente al atril, a mirar al monitor, a respetar los tiempos, a analizar un personaje. «Queremos que lo vean como algo más que un juego». Y es que este puede ser el inicio de una vocación.
El desafío invisible: la inteligencia artificial y el alma humana
Vocación que muchos ven peligrar con la llegada de la Inteligencia Artificial aunque, Elías confiesa que «hace dos o tres años, cuando surgió el boom de la IA, nos dijeron que al doblaje en España le quedaba un año y, sin embargo, aquí estamos». Ahora se graba más que nunca, hay más escuelas, más plataformas y más trabajo.
El profesor explica que en 2023 las grandes plataformas firmaron un acuerdo con los sindicatos de actores para proteger las voces humanas: «No podrán usarse grabaciones reales para entrenar modelos de inteligencia artificial y eso es un paso muy importante. Las plataformas están siendo prudentes, incluso reacias, a sustituir voces humanas. Y eso dice mucho».

No niega que el impacto llegará, pero lo ve como una convivencia, no una sustitución. «Será un sistema híbrido. La inteligencia artificial todavía no puede sentir ni entender emociones. Y sin emoción, el doblaje pierde el alma».
El panorama actual del doblaje en España es muy distinto al de hace unas décadas. «Antes el sector era muy cerrado. Cuatro voces lo hacían todo», recuerda Elías. Y es que hace 25 años no había escuelas, y los directores de doblaje reclutaban actores en los teatros. Si les gustaba su interpretación, los invitaban a probar. «Por eso tantos grandes del doblaje venían del teatro».
Con la llegada de las escuelas y, sobre todo, de las plataformas, el panorama se multiplicó. «Hoy hay trabajo. Cuesta, como todo lo artístico, pero hay más oportunidades que nunca. Netflix, HBO, Movistar, Amazon… todo se dobla. Es cuestión de formarse, ser constante y no rendirse».
En las salas de AM, cada alumno que toma el micrófono participa de esa fe. Dicen que cuando se enciende la luz roja y alguien pronuncia su primera frase, el aire cambia. Que hay algo de magia, de comunión entre voz y personaje, entre lo que se dice y lo que se siente. Y al escuchar hablar a Elías, es muy difícil no pensar que esta escuela no enseña solo a doblar voces, sino a defender, palabra a palabra, la humanidad que late detrás de cada historia.


