El grueso de la cosecha de almendra riojana ya está en los almacenes, a falta de varear algunas fincas de las variedades que más tarde maduran (y curiosamente antes florecen), como son la largueta y la marcona, las variedades tradicionales como se las conoce y que caza vez abundan menos. Ha sido una campaña escasa en cuanto a kilos, si bien los rendimientos que han traído los árboles son, en general, buenos, «los propios de un año normal».
En las instalaciones de la SAT La Galera pasan estos días recepcionando esos últimos remolques mientras avanza el secado. Últimas partidas que llegan incluso con algo de humedad por la frescura que han ganado los días de octubre. A falta de concluir la campaña oficialmente (llevarán algo más del 80 por ciento), desde esta cooperativa de Aldeanueva de Ebro calcula que la merma de producción rondará el 20 por ciento.
«Las aguas de primavera y algún que otro hielo se han notado mucho en la cosecha final porque llegaron justo en el momento de la floración de los árboles, con el perjuicio que eso supone. Al final el balance es bueno porque la almendra que ha entrado es muy buena, con unos rendimientos que pueden variar desde el 24 al 40 por ciento en función de la variedad, pero la cosecha no es abundante», apunta Javier Sertucha, técnico de la SAT.
Si bien la lluvia no ha interrumpido la recogida, la falta de maquinaria sí ha provocado cierto retraso en la faena: «Ha sido acabar de vendimiar y empezar a coger la almendra todo el mundo a la vez, lo que ha provocado que faltasen abanicos para la recolección».
Desde la Cooperativa Agrícola Valle del Cidacos de Quel, Pedro Martínez coincide en la «mala cosecha» que ha habido este año por esa escasez de kilos: «Durante el mes de marzo llovió en Quel durante más de veinte días. Las variedades que son autofértiles se han comportado muy mal porque tampoco ha habido polen ni abejas, al igual que la vairo, por ejemplo, que se ha quedado casi a cero. Por otro lado, la guara y la lauranne se han comportado mejor, pero en general ha sido una cosecha muy irregular, si bien la almendra esté más grande que el año pasado. Los rendimientos que hemos sacado son normales, de entre un 21 y un 34 por ciento, nada que ver a los del año pasado que fueron desastrosos».
Los precios, por contra, parecen haberse quedado estancados. Después de la notada subida que registraron el pasado mes de mayo, con una media de entre 20 y 30 céntimos por kilo, la cosa a día de hoy «está parada». Sertucha reconoce que al inicio de la campaña comenzaron ya «bastante más bajos de lo que acabaron en mayo, aunque luego se fueron recuperando pero sin llegar a esos precios elevados, así que esperemos que repunten». Martínez incide, además, en que «los precios actuales son mejores que los de hace un año por estas fechas», situándolos en una media de cinco euros y pico el kilo.


