A pesar de los baches, los charcos y las baldosas sueltas, el Paseo de las Cien Tiendas no tiene nada que envidiar este sábado a las grandes semanas de la moda de las capitales europeas. Burros, modelos y muchos nervios han inundado la calle Calvo Sotelo y sus alrededores.
¿El motivo? El primer Desfile de Moda Otoño-Invierno 2025. «Estamos superemocionadas, cuando nos llegó el email no dudamos ni un segundo en inscribirnos», cuenta María Yuste, encargada de Isabella. «Era algo que estábamos pidiendo desde hace tiempo, hacer cosas más dinámicas y diferentes para poder mostrar la moda que hay en Logroño», añade.
En el caso de Isabella, quienes recorrerán la pasarela con sus ‘looks’ no son modelos al uso, son clientas habituales de la tienda: «Ahora justo estamos haciendo las pruebas con ellas. Estamos doblemente emocionadas. Por un lado, por el desfile en sí y, por otro, porque participan clientas nuestras y por el hecho de lo que es llevar la moda de las pasarelas al mundo real y a la gente real».

María posa con las modelos que llevarán sus ‘looks’ en la pasarela.
«Lo estamos preparando con mucha ilusión, muy contentas, intentando reflejar un poco el alma de la tienda», cuenta Carmen González-Cuevas, encargada de Pan Blanco. A pesar de los nervios, Carmen está disfrutando del proceso muy «ilusionada» y defiende que esta iniciativa es algo «buenísimo»: «Solo el hecho de que ya vayan a participar varios comercios juntos es algo positivo, muy entretenido. Además, es una oportunidad para mostrar nuestras colecciones y de hacer nuestros propios ‘looks'». El burro con los diferentes modelitos que llevarán las modelos está ya preparado con lo mejor y más representativo de la tienda.

Carmen enseña orgullosa el burro que ha preparado con todos los ‘outfits’.
Belén González-Cuevas es, además de la hermana de Carmen, la encargada de Setlan, el tercer y último comercio del Paseo de las Cien Tiendas que participa en el desfile. «Esta mañana hemos hecho los ‘fittings’ con las modelos y hemos organizado bien el orden de salida», cuenta Belén emocionada. La preparación no ha sido sencilla: Belén se ha esmerado mucho en tratar de «mostrar la esencia de la tienda en siete ‘looks’, que no es nada fácil y también nos hemos tenido que adaptar al estilo de la modelo». Aun con todo, Belén se muestra ilusionada: «Es una puesta en escena del comercio en la calle que nunca se había hecho en Logroño y que puede quedar impactante».

Belén sonríe en las escaleras de Setlan.
Ni los recientes cierres, ni el «descalabro de las obras» minan la moral de los comerciantes del Paseo de las Cien Tiendas. «Da mucha pena que cierren las tiendas, pero confiamos en que la zona va a remontar. No lo hemos pasado muy bien con las obras de la zona y de alrededores, pero yo soy muy optimista y lo veo como una inversión que estamos pagando ahora, pero que en un futuro va a remontar», comenta confiada María.
Carmen cambió Pan Blanco de local hace apenas dos meses. Carmen no cree que los cierres sean solo cosa del Paseo de las Cien Tiendas y pone como ejemplo la calle comercial de Logroño por excelencia, San Antón: «Ahí tienes siete u ocho locales cerrados». Lo que considera muy importante es que «se concentren las tiendas, porque si se dispersan se genera menos ambiente comercial».
«Es una zona que hay que conseguir resucitarla, porque ahora está un poco de capa caída, sobre todo después de lo que pasamos con las obras, que hizo que algunos comercios se fueran», señala Belén, quien tiene claras las dificultades, pero también las ventajas del pequeño comercio: «Nuestra primera competencia, además de los grupos grandes como Inditex, es Internet. En precio no podemos competir, pero nuestro valor añadido es el asesoramiento y el servicio». Belén se muestra optimista, es de las que cree que cuando, por fin, se ponga punto y final a las obras, la zona no solo va a resurgir, si no que va a quedar «espectacular».
Las tres miran hacia el futuro con optimismo y con ganas, pero el futuro de las Cien Tiendas seguirá siendo incierto hasta que la última máquina y el último obrero abandonen sus calles. Hasta entonces, solo queda aguantar y hacer comunidad, porque como dice Belén, «el comercio es lo que da vida a la ciudad y no solo es el motor económico, es que si se pierde, también se pierde algo tan importante como las relaciones sociales».


