El Rioja

Más frescor y misma identidad vitícola para el primer ‘red blend’ de Rioja

Bodegas Franco-Españolas es pionera en la elaboración y comercialización de este vino bajo el sello de la DOCa Rioja y con la marca Más Diamante

Emma Villajos y Ana Gómez de Segura, enóloga y responsable de Marketing de Bodegas Franco-Españolas. | Fotos: Leire Díez

Es la segunda vendimia que Emma Villajos desarrolla como directora técnica de bodegas Franco-Españolas y se le nota en ese rostro tranquilo, sereno, alegre, que esta campaña está siendo «de mucha paz», una en la que «se ha trabajado muy bien, sin meter presión, sin prisas». Una vendimia, califica, «rara porque no ha sido nada estresante». Nada que ver, por tanto, a la de 2024, que fue «una campaña muy luchada, complicada y de aguas»

Se congratula al pensar en los vinos que dejará esta añada y es que la calidad es «excepcional», y con una uva tan buena, remarca, «tenemos el 80 por ciento ganado para hacer un buen vino». También ha sido un año idóneo para elaborar la primera añada de Más Diamante, el primer ‘red blend’ de Rioja recién lanzado al mercado con su añada 2024.

No es un tinto criado. Tampoco es un vino de maceración carbónica al uso, ni un tinto dulce. «Lo que hemos conseguido hacer es un joven de maceración carbónica más amable. Más fresco, más sabroso, más divertido, algo diferente, porque cuando hablamos de maceración carbónica normalmente son vinos que en boca tiene más verdor por ese raspón y por esos taninos, y este no es el caso. Es un vino muy explosivo en nariz, pero también muy amable en la boca. Aquí no tenemos astringencia», refleja la enóloga.

Emma Villajos, directora técnica de Bodegas Franco-Españolas.

Cabe recordar que el pasado mes de junio el Consejo Regulador de la DOCa Rioja aprobó, entre otras, la mención ‘red blend’ para aplicar a la mezcla de vinos tintos con un contenido en azúcar superior a 4 gramos por litro e inferior a 12 gramos por litro, tal como se recoge en su Pliego de Condiciones. «Nos hemos acoplado perfectamente a esta norma para ser pioneros en la elaboración y comercialización de este tipo de vinos reivindicando, además, su origen. Hay otras bodegas que elaboran este tipo de vinos pero no bajo la categoría Rioja, pero nosotros queríamos un ‘red blend’ auténtico de Rioja que, además, responde a la elaboración más tradicional y más ancestral que ha tenido esta denominación y que es la maceración carbónica», resalta la directora técnica.

Y así, teniendo en cuenta las raíces y la identidad de un territorio, solo faltaba aportar el toque innovador en base a los nuevos mercados: «Con este vino buscamos adaptarnos a nuevos consumidores, a ese público que no bebe vino, sea joven o más adulto, y que este puede ser una manera perfecta para empezar. Al final, a quien no bebe vino le va a gustar y a quien lo bebe, le va a sorprender y lo va a tener como un vino de primera copa, para empezar».

La tradición también se ve en esas viñas de las que emana Más Diamante, con tempranillo, graciano y mazuelo plantado en las mismas parcelas. «Ya entonces lo elaboraban todo junto para dar acidez y color, haciendo su ‘red blend’ en la viña lo que pasa que hasta ahora no se podía mencionar como tal a nivel de comercialización. Nosotros hemos recuperado esa práctica pero aportando un toque que camina hacia los nuevos tiempos de consumo».

Los viñedos se ubican todos en el término de Baños de Ebro, repartidos en dos alturas, una a unos 400 metros de altitud coincidiendo con el pueblo y otra a unos 550 metros en dirección a Samaniego. En la primera, en el paraje La Salmuera, se ubica el tempranillo y el mazuelo en un suelo arenoso con un poco de arcilla y una maduración más temprana. En otra zona más alta, paraje de Peñagudo, las viñas tienen tempranillo y un 25 por ciento de graciano traen menos producción y priman los suelos arcillocalcáreos. Es precisamente esa combinación entre una zona más temprana y una más fresca la clave para lograr el equilibrio entre las tres variedades, que se elaboran juntas.

«Llevamos unos diez días de diferencia entre una zona y otra, porque ya terminada la maceración de la viña de La Salmuera y el pasado viernes encubamos las uvas de Peñagudo. El hecho de tener el mazuelo y el graciano en las partes altas hace que traiga menos producción y por tanto madure antes, coincidiendo así con el punto de maduración del tempranillo, lo que favorece que podamos vendimiar una viña junta pese a tener uvas diferentes. En este caso, como se busca cierto punto de acidez se adelanta un poco la vendimia para recoger una uva equilibrada en acidez y pH, con unos 13,5 grados de alcohol, para que haya frescura e intensidad aromática.», señala Villajos.

Ana Gómez de Segura, directora de Marketing de Bodegas Franco-Españolas.

La presente añada, que lleva poco más de una semana en el mercado, lo ha hecho con unas primeras 20.000 botellas. Pero ya de cara a la añada 2025, que saldrá en febrero, se espera alcanzar las 80.000. «Teníamos que empezar tanteando el escenario de ventas, partiendo de que lo hacemos con una ventaja competitiva importante porque somos los primeros. Y lo cierto es que las primeras impresiones recibidas son muy positivas».

Aunque el éxito de un vino parte, en primer lugar, de su ‘vestimenta’. Y en este caso, Ana Gómez de Segura, como directora de Marketing en Bodegas Franco Españolas, es la responsable de comunicar todo lo que gira en torno a un nuevo vino, una nueva marca, una nueva imagen. «Lo primero fue definir el ‘naming’, que en este caso es Más Diamante. Contábamos con la marca Diamante que está muy reconocida y valorada en el mercado, con un buen posicionamiento además entre el público joven, por lo que era el contexto perfecto para conservarla porque con este nuevo vino es a esos nuevos consumidores hacia donde nos queremos dirigir», refleja Gómez de Segura.

«A su vez, buscábamos un diseño muy rompedor, diferente, que llamara la atención. Es una referencia que siempre va a ser joven, atractiva, seductora, juguetona, potente, diferente, un vino de primeros contactos. Queremos que sorprenda sobre todo por su juventud. Que sea un primer vino de probar, de degustar, de disfrutar», coinciden.

Toman como ejemplo el éxito que tiene esta categoría en mercados como el estadounidense, así como en Reino Unido, donde se vincula a una categoría moderna, accesible y con menos rigidez que las denominaciones tradicionales. «Los consumidores lo asocian con vinos más fáciles de beber, sabrosos y redondos, con identidad propia, pero sin la formalidad de las categorías clásicas. Con este vino rompemos moldes porque hablamos en el lenguaje actual del consumidor, ponemos en valor la mezcla como parte de su autenticidad y proyectamos una imagen más internacional, fresca y contemporánea», refleja la responsable de Marketing.

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