A las siete y media de la mañana cada día, cuatro autobuses escolares salen de Pradejón rumbo a Calahorra. No todos van llenos pero cuatro chavales estos días se quedan en tierra. Hace años que no pasaba pero, este año los chavales que han elegido centros concertados no tienen la disponibilidad de acudir en el autobús escolar a sus centros. Aunque el servicio está destinado a los centros públicos siempre se ha hecho hueco a estos chavales.
«Nos dicen que no hay sitio, pero lo hemos comprobado y sí lo hay. El problema es que estudian en un colegio concertado», protesta una madre. Su hija lleva tres años utilizando el mismo autobús, la misma ruta y los mismos horarios para acudir al colegio San Agustín de Calahorra. «Nunca ha habido ningún problema. Este curso, de repente, nos dicen que no puede subir. Nadie nos explica por qué».
Su queja refleja el malestar de un grupo de familias que denuncian la exclusión de sus hijos del transporte escolar. «Debido a que nuestros hijos van a colegios concertados, nos rechazan la autorización. Salen cuatro autobuses, pero nos dicen que no hay sitio. Hemos puesto todas las quejas posibles, pero nos dicen que tenemos que esperar. ¿Esperar a qué? Estamos a mediados de octubre».
El tono es de agotamiento. «Pagamos impuestos como todos y tenemos que hacer cuatro viajes al día a Calahorra: llevarlos, volver, recogerlos y volver otra vez». El autobús de línea regular tampoco les sirve, porque sale a las nueve y los chavales entran antes al instituto.
Las familias aseguran que han contactado con la Consejería de Educación sin obtener una solución. «Nos dicen que esperemos». Pero el curso ya lleva un mes y ven como hay plazas en los autobuses que salen de su municipio. «El de El Villar de Arnedo va medio vacío y a un chaval de allí del colegio concertado tampoco le dejan subirse», cuentan.
Para muchos, el problema no es solo logístico, sino también de conciliación. Entre trabajo, horarios y kilómetros… «No pedimos nada extraordinario, solo aprovechar un servicio que ya existe y si esta lleno que amolden los horarios del de línea para que los chavales puedan acudir al centro».
La situación ha generado una sensación de agravio en Pradejón, donde los vecinos insisten en que hasta ahora «siempre se había permitido que los niños de centros concertados usaran los autobuses cuando había sitio».
La postura del Gobierno: prioridad para los centros públicos
Desde el Gobierno de La Rioja explican que el servicio de transporte escolar está destinado a los alumnos que cursan estudios en centros públicos, tal y como marca la normativa. «Solo en caso de que queden plazas libres cuando termina todo el plazo de matriculación extraordinaria, se permite el uso a estudiantes de centros concertados o privados, como ha ocurrido en años anteriores», indican fuentes de la Consejería de Educación.
El Ejecutivo subraya que no se ha producido ningún cambio de criterio, sino que se está aplicando el procedimiento habitual de cada inicio de curso: primero se asignan las plazas a los alumnos con derecho directo al servicio y, posteriormente, se revisa la ocupación para ofrecer los asientos sobrantes. «Se está haciendo todo lo posible para dar servicio a todos los chavales», añaden las mismas fuentes.
Los padres, mientras, insisten en que el problema evidencia una desigualdad territorial. «En pueblos como el nuestro no hay alternativas. El transporte público regular no se adapta a los horarios escolares, y no todo el mundo puede permitirse hacer tantos viajes diarios», señalan.


