Cultura y Sociedad

Piden un plan cultural en La Rioja y aparcar la cultura de la inversión por la excelencia

Foto: IU La Rioja

El director artístico y productor de la Semana Lírica de Logroño ‘Lucrecia Arana’, Antón Armendáriz; y el director de la Casa de la Danza de Logroño, Perfecto Uriel, han reclamado este lunes un plan cultural en La Rioja y abandonar la cultura de la inversión por la de la excelencia.

Así lo han indicado en su comparecencia en la comisión parlamentaria de estudio, que analiza la situación del sector de la cultura en La Rioja, sus necesidades y expectativas, en la que han entregado un documento en el que exponen su visión de la cultura en la región y propuestas.

En el documento, se pide un plan de cultura a largo plazo, que, entre otros aspectos, incluya la creación de un laboratorio profesional de formación y una eficiencia y criterios técnicos en la concesión de las ayudas, que no pueden gestionarse como «un café para todos, destinado únicamente a contentar a todos los sectores», ha detallado al leerlo Armendáriza.

«Las subvenciones -ha asegurado- deben concebirse como inversiones estratégicas, orientadas a la excelencia y sostenibilidad de los mejores proyectos y no solos instrumentos de reparto».

La distribución actual de las ayudas, según estos expertos, es «claramente desequilibrada», dado que, mientras las asociaciones sin ánimo de lucro reciben alrededor de 350.000 euros, el tejido empresarial apenas accede, a unos 150.000.

Además, las concesiones tardan más de un año en hacerse efectiva, lo que, entre otros aspectos, dificulta la continuidad de los proyectos.

Por otra parte, también consideran que es preciso contar con órganos de evaluación formados por especialistas en la valoración de los proyectos subvencionables, lo que entienden que no ocurre actualmente.

Falta un plan de primer nivel

Creen que, con la suma de todas las ayudas, patrocinios y programas, que superan, han dicho, el millón de euros, «podría comenzar a construirse una estructura sólida, que sirva de base para un plan cultural de primer nivel en La Rioja, estable, coherente y con proyección de futuro».

«No se trata de reducir en los presupuestos destinados a cultura, sino de invertir con sentido estratégico, orientando los recursos hacia lo que, verdaderamente, es construir cultura», ya que «solo así se podrá abandonar la cultura de la subvención por la de la excelencia».

Esta última es aquella que, con una inversión bien planificada, genera retorno económico, social y emocional, ya que, de lo contrario, se seguirá «financiando la mediocridad en nombre de una malentendida democratización cultural, que acaba por igualar siempre por abajo», ha afirmado Armendáriz.

También se pide llevar las artes escénicas a los currículum y educar, ha dicho, desde «las ludotecas y parvularios».

Se han referido también a que La Rioja tiene una oferta fragmentada y sin continuidad, donde las artes «se ven solo para unos pocos privilegiados», ha asegurado Armendáriz.

Entre otros aspectos, lamentan que La Rioja carece de una orquesta profesional estable, así como de centro coreográfico, una carencia que entienden que limita el acceso de la ciudadanía a la música, la ópera y la danza de calidad, entre otros aspectos.

En el documento, también se alude, a que no todo lo que se etiqueta como cultura, en La Rioja, es cultura, y al hecho de que no se puede confundir lo que es tradición popular y gastronomía, con entretenimiento.

Riojaforum, un espacio fantasma

En referencia a las infraestructuras culturales, el Palacio de Congresos es «un espacio fantasma» entre las nueve infraestructuras que creen que están infrautilizadas, además de cerca de 300 espacios escénicos, ha subrayado Armendáriz.

Por su parte, Uriel, en la lectura de conclusiones, ha añadido que el objetivo de este documento entregado a la comisión es que «no se convierta en arma política» y pueda servir de apoyo para construir «un nuevo panorama cultural en La Rioja», a lo que han expresado su disposición a colaborar, desde su experiencia.

Han justificado su comparecencia en que, desde su visión profesional, aprecian un «vacío estructural y una falta de rumbo en el planteamiento y la ejecución de políticas culturales a largo plazo».

«Sabemos que las intenciones, a lo largo de estos años, «son y han sido siempre buenas, pero solo con la intención no basta, hace falta más», ha concluido.

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