Los riojanos que se desplacen hacia el Pirineo cuentan ya con una alternativa más rápida, más barata y directa a la tradicional ruta por Zaragoza. La apertura del nuevo tramo de la autovía A-22 entre Siétamo y Huesca, inaugurado este 1 de octubre, permite que la conexión Pamplona–Jaca–Huesca sea, por primera vez, competitiva en tiempo/precio en relación a la que transcurre por la AP-68 y la AP-2.
Con una inversión de casi 69 millones de euros, los 12,7 kilómetros puestos en servicio completan la autovía entre Huesca y Lérida. Este avance acerca la culminación de la conocida como autovía subpirenaica, el eje que enlaza el Cantábrico y el Mediterráneo y que está llamado a convertirse en un corredor estratégico también para La Rioja, tanto en el transporte de viajeros como en el de mercancías.
El ahorro de tiempo es ya evidente: Formigal está a unas tres horas de Logroño, y libre de peajes. Además, esta nueva vía ofrece a las empresas agroalimentarias y logísticas riojanas una salida competitiva hacia el Mediterráneo y los mercados europeos, y se perfila como un refuerzo al turismo pirenaico y a la movilidad de los ciudadanos.
Aunque todavía restan 36,9 kilómetros por construir repartidos en cuatro tramos, el Gobierno central ha confirmado que la variante de Jaca saldrá a licitación antes de final de año y que el proyecto del tramo Puente la Reina–Fago se actualizará en breve.
Con cada kilómetro de autovía, la ruta riojana hacia el Pirineo gana tiempo, seguridad y oportunidades, consolidando el Pirineo como un eje alternativo al saturado valle del Ebro.


